QUÉ SE DICE
Armas de guerra

<STRONG>QUÉ SE DICE<BR></STRONG>Armas de guerra

CLAUDIO ACOSTA
c.acostahoy.com.do
Debe tratarse de una costumbre que viene de lejos, de aquellos tiempos, no tan lejanos, en que ser  miembro de la Junta Central Electoral entrañaba serios riesgos para la vida de sus miembros,   lo único que explica que se le asigne al doctor Roberto Rosario, presidente de la Cámara Administrativa del tribunal de comicios, un fusil M-16, un arma de guerra, dizque para su protección personal. Se trata de la misma arma que ahora se encuentra sabrá Dios en cuáles manos ni a cuáles propósitos podría ser útil, luego  que  desconocidos la sustrajeran de la jeepeta del funcionario cuando se encontraba estacionada en el parqueo de un hotel donde Rosario participaba en una actividad relacionada con sus funciones públicas.

Asignarle un fusil de guerra a un funcionario público para que se “defienda” no parece la forma más eficiente ni profesional de garantizarle su seguridad, que debería estar en manos de personal especializado, debidamente entrenado y con la disciplina que la responsabilidad requiere. Hasta ahí debe llegar también la modernización de la JCE.

 Agenda pendiente.  Al dar por cerrada  la  legislatura ordinaria del 2007, el Senado dejó pendientes de sanción 411 proyectos de ley y resoluciones, más de mil contratos de ventas de terrenos del Estado, y siete préstamos internacionales por un monto global de US$243 millones. Entre los asuntos que los senadores dejaron “en el aire” merecen señalarse, dada su trascendencia, los códigos Procesal Penal, Civil y Procesal Penal, un proyecto de ley de autonomía de la Junta Central Electoral así como los informes de la Cámara de Cuentas sobre los ejercicios gubernamentales correspondientes al 2006 y 2007. ¿Se atreverá a decir alguno de los entusiastas promotores  del proyecto de ley que permitiría a nuestra Fuerza Aérea derribar los aviones que incursionen en nuestro espacio aéreo a dejar marcóticos que esa iniciativa es más importante o necesaria que cualquiera de las arriba citadas? Sea usted el jurado, como diría Amengual.