QUE SE DICE
Tragedias recurrentes

QUE SE DICE <BR>Tragedias recurrentes

La horrible tragedia de la cárcel de Higuey puede servirnos para muchas cosas, entre ellas -como sugiere monseñor Nicanor Peña, obispo de la diócesis de Nuestra Señora de La Altagracia- para realizar una revisión profunda de nuestro sistema penitenciario, pero también para preguntarnos porqué hemos sido incapaces de evitar su ocurrencia, a pesar de que no es la primera vez que la conciencia nacional se ve estremecida por hechos de esa naturaleza, como es fácil comprobar con un rápido vistazo a los archivos de los periódicos. La más reciente de esas tragedias se produjo en el año 2002 en la cárcel pública de La Vega, donde murieron quemados 35 reclusos, pero ya había ocurrido en la cárcel de San Juan de la Maguana en 1999, donde murieron por la misma causa otros cinco reclusos, y también en la Casa Albergue seis años antes, en 1993, donde 14 menores perecieron luego de que incendiaran, intentando escapar, la celda donde estaban encerrados. Todas esas muertes, a las que hay que sumar ahora las de Higuey, no han sido suficientes para convencer a nuestras autoridades de la necesidad de rescatar nuestras cárceles de la indignidad a la que las ha condenado la desidia de quienes, desde los gobiernos, parecen convencidos de que el que está preso no merece ser tratado como un ser humano.

 

Víctimas inocentes

Cientos de personas que ordinariamente utilizan la autopista Duarte, desde Villa Altagracia hasta la Capital, confrontaron ayer serios inconvenientes para trasladarse a sus centros de trabajo o para cumplir con sus obligaciones cotidianas, debido a que el Consejo Nacional de Transporte (CONATRA), bajo la batuta de Antonio Marte, decidió declararse en huelga alegando que vehículos pertenecientes a la Federación Nacional de Transporte La Nueva Opcion (FENATRANO), que encabeza Juan Hubieres, montaban pasajeros en una ruta que no les corresponde. Se trata de otro capítulo mas de la encarnizada guerra que libran ambas federaciones luego de que, alegadamente, AMET concediera a FENATRANO la operación de una ruta que ya pertenecía a CONATRA, guerra de la que los usuarios, como siempre, son las principales víctimas. Lo lógico, en este caso, sería preguntarse dónde están las autoridades del transporte, a las que se supone responsables de evitar que esas cosas ocurran, pero como siempre que se trata de pleitos entre choferes, sindicatos y demás hierbas aromáticas no hay muchas esperanzas de que salgan a dar la cara.

 

Pólvora en garzas

Es de esperar que las críticas formuladas por el licenciado Hatuey Decamps al ex presidente Hipólito Mejía, durante el primer acto público de su nuevo Partido Revolucionario Social Demócrata (PRSD), se deban a que todavía hay demasiadas heridas abiertas, sobre todo si se tiene en cuenta que el ex presidente es sin duda el principal responsable de que Decamps se haya visto forzado a recoger sus motetes y crear su propio partido político. Pero independientemente de los riesgos implícitos que acompañan la decisión de montar tienda aparte, que de seguro habrá sopesado muy bien un hombre tan curtido en política, hay mucha gente preguntándose si ese partido ha sido creado para desahogar un resentimiento contra Hipólito Mejía o para ganarse un espacio en el espectro político dominicano y, si fuera posible, alcanzar por sí mismo, o por vía de una alianza, el poder. Aparte de que tiene poco sentido elegir como principal interlocutor a un hombre que ha declarado públicamente que ya lo borró de su «disco duro», alguien debe recordarle al combativo Cacique que nunca ha valido la pena -y ahora menos que nunca- gastar pólvora en garzas.