QUE SE DICE
Tarea pendiente

QUE SE DICE <BR>Tarea pendiente

O las actividades del narcotráfico internacional que utiliza a la República Dominicana como estación de tránsito para el trasiego de droga hacia los grandes mercados, trátese de Estados Unidos o Europa, ha intensificado sus operaciones, de manera notable, en los últimos meses, o lo que se ha intensificado es la persecución de esa infame actividad por parte de las autoridades.

Y es que las cifras, harto elocuentes, no dejan espacio a otras explicaciones: la Dirección Nacional de Control de Drogas (DNCD) ha incautado, desde el 17 de agosto a la fecha, poco más de dos toneladas de cocaína, más de la mitad de la droga requisada durante todo el período 2000-2004. En lo que se establecen los verdaderos motivos de esta avalancha de incautaciones y apresamientos vaya una merecida felicitación a la DNCD por su buen trabajo, recordándole que todavía queda pendiente la tarea más importante: determinar cómo entra esa droga a territorio dominicano.

De fiesta
Si hay alguien que debe estar de plácemes tras el anuncio de que el gobierno invertirá 100 millones de dólares en la construcción de un nuevo Archivo General de la Nación, la remodelación de la Biblioteca Nacional, la reconstrucción del Palacio de Bellas Artes y un ambicioso proyecto de remozamiento que devolverá a la Plaza de la Cultura el esplendor de otras épocas, entre otras obras y programas que se pondrán en ejecución, es el secretario de Cultura, el licenciado José Rafael Lantigua, pues esa inversión es -por sí sola- la mejor demostración del privilegiado lugar que ocupa la cultura en los planes de gobierno del doctor Leonel Fernández Reyna. Lo deseable, tras el espectacular anuncio, es que se empiece a trabajar cuanto antes (el deplorable estado en que se encuentra el Palacio de Bellas Artes no resiste más demoras), con la esperanza de que de todo ese dinero -estamos hablando, al cambio actual, de más de tres mil millones de pesos- sobren algunos chelitos para devolverle la dignidad perdida a una gran cantidad de plazas, monumentos y sitios históricos destinados a exaltar los símbolos patrios y los valores de la dominicanidad, motivo de escarnio público debido al penoso abandono al que los ha condenado la desidia de las instituciones responsables de velar por su preservación. ¿O estamos pidiendo demasiado?

En manos del Señor
Nadie piensa poner en duda -Dios nos libre- el extraordinario poder de las oraciones, pero es difícil que esas oraciones, por más poderosas que puedan llegar a ser, sirvan para conjurar un problema que requiere, para su solución definitiva, de una gran cantidad de recursos materiales, que en pesos contantes y sonantes rondan los cien millones. Los desesperados residentes en los barrios más afectados por las contaminantes emanaciones del vertedero a cielo abierto de Rafey, sin embargo, insisten en apelar a un hombre de Dios -han pedido al arzobispo Ramón Benito de la Rosa y Carpio que encabece una jornada de oración y protesta- para buscarle alguna salida a su desesperada situación, sin duda convencidos de que hace falta la mano divina para sensibilizar a las autoridades llamadas a condolerse de la terrible situación por la que atraviesan.