Qué se dice
Jornada electoral

Qué se dice <BR><STRONG>Jornada electoral</STRONG>

Salvo las denuncias, provenientes de distintos puntos del país, de compras de votos o cédulas, y la irrupción de un hombre armado a un centro de votación en El Seybo, el incidente en el que se vio envuelto el candidato a senador Juan Hubieres, apresado junto a un numeroso grupo de sus seguidores cuando intentaba ingresar a “a la mala” un centro de votación en Monte Plata, parece ser el más grave de una jornada caracterizada por el buen comportamiento de los ciudadanos y ciudadanas a la hora de ejercer el sufragio pero también por una alta abstención, probablemente mucho más alta de lo previsto.

Poco tiempo duró preso el sindicalista, sin embargo, pues como bien dice la Ley Electoral ningún candidato a cargo electivo puede ser privado de su libertad a no ser que se trate de un crimen flagrante, lo que en su caso ha sido una verdadera bendición si se toma en cuenta el arsenal que se le ocupó junto a sus acompañantes, en el que figuran dos escopetas, seis pistolas, trece radios de comunicación, un chaleco antibalas y un machete de 27 pulgadas.

El boicot

  Si no fuera por nuestra vieja y perniciosa costumbre de armar los escándalos, levantar una gran polvareda, para después echarles tierra sin que nadie sepa, finalmente, en qué paró la cosa, no habría que insistir en lo evidente: la necesidad de que se indague, “hasta las últimas consecuencias”, todo lo ocurrido alrededor del supuesto “boicot” descubierto 24 horas antes de los comicios en el empaque y despacho de los materiales electorales desde la Junta Central Electoral hacia algunos centros de votación, lo que le costó el cargo al encargado de logística del tribunal de comicios. El doctor Nelson Gómez, presidente de la Cámara Administrativa de la JCE, informó que los departamentos de Seguridad, Elecciones e Informática investigan lo sucedido, y que si se encuentran suficientes indicios de que se ha producido un delito los responsable serán sometidos a la Justicia. Habrá que mantenerse muy atentos al desenlace de esa investigación, por lo menos mientras permanezca en el aire la sensación de que, como decían los viejos de antes, ese cuento del “boicot” es más corto o más largo que como nos fue contado.

Barbarie

  Por aquí que nos quejamos tanto de los maltratos y arbitrariedades en que a veces incurren los agentes de AMET bien nos haría fijar la atención a lo que acaba de pasarle a un ciudadano qatarí, en Dubai, quien acaba de ser condenado por un tribunal criminal a 40 latigazos por haber sufrido un accidente automovilístico encontrándose en estado de embriaguez. Nadie está sugiriendo, ni de relajo, que la severidad de ese castigo, atribuíble al hecho de que la ley islámica prohíbe terminantemente el consumo de alcohol, sirva de ejemplo a tanto chivo sin ley que anda por nuestras calles, pero siempre viene bien mirarse en otros espejos, así sea tan distintos y distantes, para recordar toda la barbarie que hemos dejado atrás.