Qué se dice: El diálogo por televisión.-

Qué se dice: El diálogo por televisión.-

Mirando por televisión la jornada de ayer del diálogo político que tiene por escenario el Consejo Económico y Social, en la que los representantes del Partido Revolucionario Moderno   propusieron la designación de una comisión de veedores en el centro de informática, la Dirección de Elecciones y el Pleno de la Junta Central Electoral,  se me ocurrió pensar que si fuera alguno de sus miembros me sentiría terriblemente mal, pues con tantas comisiones, veedores y acompañantes de buena  o mala fe esa institución   llegará al 17 de mayo convertida en una triste caricatura de sí misma,  más intervenida que el teléfono de un  político de oposición  en tiempo de campaña, como si no fuera suficiente oprobio ser tutelada  por la veleidosa OEA. Y entonces llegaron las preguntas. Tantas, y todas sin respuesta, que las quiero compartir con   ustedes, con el egoísta propósito –lo confieso– de repartir la carga, a veces muy pesada, de la incertidumbre que provoca ignorar lo que ocurrirá   con  asuntos que ensombrecen el futuro. ¿Quiénes tendrán la suficiente dosis de entereza o masoquismo (o ambas penas a la vez) para querer ser miembro de la JCE? ¿Quiénes querrán exponerse a que su honra y su buena fama (los que las tengan, claro está) rueden por el suelo como papel viejo cuando llegue el tiempo de las elecciones? ¿Conseguirá  el órgano electoral, pasado el temporal de la crisis,  recuperar la confianza y la credibilidad perdidas con el traumático tollo del pasado 16 de febrero?  ¿O tendrá que caminar siempre con la ayuda de  las muletas de la OEA, de una comisión de notables con sotana, saco y corbata o de  un club de acompañantes bien intencionados? ¿Está consciente nuestra clase política, sobre todo la que está representada en ese diálogo,   de la cuota de responsabilidad que le toca en la crisis de credibilidad  que amenaza destruir  a   una institución fundamental para nuestra democracia?