QUE SE DICE
ADP a las andadas

QUE SE DICE <BR>ADP a las andadas

La Asociación Dominicana de Profesores ha conseguido paralizar las labores docentes y administrativas en todas las escuelas y liceos de San Francisco de Macorís, paralización que pretende prolongar durante 78 horas en reclamo de que las autoridades terminen la construcción de las escuelas 24 de Abril y Manuel Joaquín Díaz, así como la reparación de la escuela El Caimito, severamente afectada en sus estructuras por el temblor de tierra que se produjo en la zona en el año 2003. Suspender la docencia en más de 300 escuelas y liceos por tan poca cosa, afectando a miles de estudiantes, podrá ser un gran logro gremialmente hablando, pero constituye un abuso contra la educación dominicana que la ADP difícilmente pueda justificar. El gremio magisterial ha demostrado, hasta la saciedad, que carece de imaginación suficiente para luchar por sus legítimas reivindicaciones sociales sin afectar el desempeño del año escolar, incapacidad que hemos terminado aceptando como algo irremediable, pero quizá sea el momento de exigirle a los maestros que empiecen a comportarse como si de verdad les importara la suerte de este país tan pobremente educado.

La peor pesadilla

Cuando esta columna le advirtió al síndico Roberto Salcedo que su idea de rescatar, para disfrute y beneficio de los munícipes del Distrito Nacional, el área verde del kilómetro 9 de la autopista Duarte podría convertirse en su peor pesadilla, hablaba en serio. El tiempo, desgraciadamente, ha terminado dándonos la razón, pues el proceso de negociación con los ocupantes, sobre todo con los representantes de la Unión de Propietarios de Autobuses y Minibuses, ha caído en un punto muerto. Y oigan porqué: los transportistas pretenden que el cabildo, como condición a su salida voluntaria de una propiedad pública que llevan más de veinte años usufructuando de manera ilegal, emprenda una serie de obras viales, incluído un elevado para peatones, que les permitan operar adecuadamente en el terreno donde las autoridades edilicias le han propuesto mudarse. ¿De dónde va a sacar recursos el cabildo capitaleño, que tiene que vivir arañando para poder cumplir con tareas tan elementales como la recogida de la basura, para acotejarle el negocio al señor Antonio Marte y compartes?

Picaresca política

Si hay algo peor que los políticos son los «vivos» que medran a su sombra, que no cesan de inventarse formas y maneras de «buscársela» a costa de la indigencia perenne de la mayoría de nuestra gente. De un tiempo a esta parte, ¿por qué será?, se ha multiplicado la aparición de movimientos y organizaciones «comunitarias» a todo lo largo y ancho de la geografía nacional, cuyos directivos se acercan a los barrios y comunidades, a su gente, para ofrecerle la buena nueva de sus operativos asistenciales, trátese de una jornada odontológica, de reparación de casas u orientación para los jóvenes. Con el pretexto de organizarlos mejor y que puedan, consecuentemente, seguir recibiendo esas dádivas, los promotores hacen un levantamiento de los beneficiarios, toman sus datos generales, los afilian a su organización o movimiento y los dotan de un carnet. Eso convierte al susodicho en feliz propietario de un capital político contante y sonante que puede ofertar al mejor postor, en calidad de militantes o seguidores, tan pronto se presente la oportunidad, como puede ser el caso de los aspirantes a cargos congresionales y municipales que muy pronto serán tan abundantes como la verdolaga en los campos cibaeños. ¡Un negocio redondo!