Qué  se dice

Qué  se dice

Descalificación.- Hace unos días el  candidato presidencial del PLD, Danilo Medina, retó a que se le demuestre que utiliza los recursos del Estado en su campaña, pero cuando Participación Ciudadana señaló en un informe de observación electoral que considera avasallante la presencia del candidato oficialista en vallas y propaganda política en todo el país entonces descalifica a su coordinador general, Samir Chami Isa, a quien acusó de ser un activista del candidato del PRD, Hipólito Mejía. Desde siempre he oído decir que la descalificación, un vicio muy extendido entre nuestra clase política, es el arma favorita de los que carecen de argumentos   para defender sus ideas y posiciones o que simplemente procuran desviar la atención del verdadero centro del debate,  como acaba de recordarnos el candidato peledeísta.

Crisis de autoridad- Nada ilustra mejor los niveles surrealistas a que ha llegado el robo de metales  en este país  que el frustrado intento de desmantelar el acueducto  de una comunidad de San Cristóbal,  pero  los ejemplos se multiplican con tan solo abrir los periódicos. Es el caso de una torre de transmisión eléctrica que se desplomó el miércoles pasado en Azua, dejando sin energía a varias comunidades de esa provincia, debido a que fue saboteada  para robarle las partes metálicas de la base que soporta su estructura. Se sabe, porque se ha repetido hasta la saciedad, que el principal estímulo para ese desenfrenado vandalismo es el floreciente negocio en el que se ha convertido la exportación de chatarra fundida, pero se sigue ignorando el problema de fondo: el olímpico desprecio hacia  la ley y la autoridad  que exhibe desde el más humilde hasta el más encumbrado de los ciudadanos, patente en nuestra incapacidad para respetar una norma tan elemental y necesaria para la buena convivencia (y para evitar accidentes) como respetar la luz roja de los semáforos.