Qué se dice

Qué se dice

Los delincuentes primero
“Que empiecen por los delincuentes”. Con esa escueta pero contundente frase podría resumirse la posición de monseñor Agripino Núñez Collado, rector de la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra (PUCMM), en torno a las propuestas de desarme a la población que, como respuesta al auge de la delincuencia y la criminalidad, han hecho distintos sectores de la vida nacional, pues se muestra partidario de que el tema se aborde con mucha prudencia y, más que nada, con una gran dosis de realismo,  pues se corre el riesgo de que ese desarme sirva tan solo  para facilitar el trabajo de los delincuentes.

Se entiende y justifica, por supuesto, la preocupación y el temor que genera la gran cantidad de armas de fuego en manos de la población, pero es evidente que la realidad que estamos viviendo frente a ese fenómeno  nos obliga a sopesar muy bien cualquier medida que suponga acentuar el estado de indefensión y vulnerabilidad en que vivimos.

A la espera
El doctor José Manuel Hernández Peguero, fiscal del Distrito Nacional, ha prometido y reiterado que esta semana -hoy es viernes, !gracias a Dios¡- ofrecería todos los detalles, con sus pelos y señales, sobre la muerte a balazos de tres jóvenes en el parqueo de una discoteca del ensanche Naco, anuncio que ha generado grandes expectativas, y no solo entre sus deudos, amigos y  relacionados.   Esas expectativas se han multiplicado por dos desde que el doctor Hernández Peguero puso en entredicho públicamente la versión de la Policía Nacional sobre cómo ocurrieron los hechos, dándole de alguna manera la razón a quienes sostienen que la institución del orden no ha colado su café claro. Esas prometidas explicaciones, sin embargo, no acaban de producirse a pesar de que la semana ya casi concluye, como si el fiscal también se hubiera contagiado del sospechoso mamoneo con que la Policía ha manejado el caso.

Atención personalizada
El presidente Leonel Fernández se trasladó a las zonas del Cibao más afectadas por las lluvias recientes, que han provocado daños a la agricultura estimados en 450 millones de pesos, para ver con sus propios ojos la magnitud de los daños y más que nada dar un empujón a los trabajos de rehabilitación que realiza el gobierno en esas zonas. El mandatario visitó las provincias de La Vega, Espaillat y Duarte, donde dio seguridades de que las comunidades más golpeadas  verán restablecidos sus principales servicios en el más breve plazo posible, pues de lo que se trata es de dar una respuesta rápida, inmediata, a fin de atenuar los estragos provocados por las excesos de la Madre Naturaleza. Ya quisieran otras provincias del país que no han sido castigadas por las lluvias pero sí por la desidia y la indolencia de los gobiernos que el presidente les hiciera una visita, para que pueda ver con esos mismos ojos el atraso y la incomunicación en que viven, como es el caso de Monte Plata y Sánchez Ramírez. ¿Se acuerda dónde quedan, señor Presidente?