Qué se dice

Qué se dice

La cosa es peor.-   Mucha gente no sabe todavía que  la  decisión de Melanio Paredes  de introducir de contrabando  en el sistema educativo dominicano el “texto integrado” para los alumnos de primero a cuarto grado de básica no  se limita  a la Lengua Española, motivo de alarma entre académicos y maestros de toda la vida, sino que toca igualmente  la Historia, las Matemáticas, las Ciencias Naturales, la Geografía, la   Moral y Cívica y la Religión, que también han sido “transversalizadas”. Me cuentan que ya la Iglesia pegó el grito al cielo, y también algunos miembros del Consejo Nacional de Educación, que se enteraron de la novedad cuando el  palo ya estaba dado y el gobierno había invertido más de RD$700 millones en el invento.

Las ex secretarias de Educación Ivelisse Prats Ramírez, Milagros Ortiz Bosch y Ligia Amada Melo, que desde sus experiencias y conocimientos han expresado de manera tajante su oposición al ”texto integrado”, proponen un gran debate nacional, que involucre a todos los sectores, para discutir la conveniencia o no de los cambios propuestos por el Ministerio de Educación, pero la recomendación llega un poco tarde. ¿Le daría Melanio Paredes para atrás  a esa decisión si lo que surge de ese debate, como es fácil de adivinar, es una oposición total a una metodología   imposible de  aplicar en nuestra  realidad educativa de hoy? ¿Se irían entonces por el sumidero los 700 millones de pesos invertidos hasta ahora por el gobierno?

Una metida de pata de esas proporciones, con un costo tan oneroso para el Estado dominicano, en cualquier país medianamente organizado le habría costado el puesto al incumbente, menos en la República Dominicana gobernada por el PLD y el doctor Leonel Fernández, donde el buen o mal desempeño de un ministro, o el buen o mal uso que este dé a los recursos públicos puestos bajo su responsabilidad, nada tienen que ver con su permanencia en el cargo, al que parecen estar pegados con coquí.