Qué se dice

Qué se dice

La liturgia perredeísta ha consagrado las ofrendas al Gran Líder Ausente cada vez que la ocasión así lo amerite, por lo que no debe sorprender a nadie el acto celebrado por el licenciado Hatuey Decamps, junto a cientos de sus seguidores, ante la tumba del doctor José Francisco Peña Gómez, a donde acudió para rendirle tributo a propósito de la contundente derrota sufrida por el reeleccionismo a manos del doctor Leonel Fernández y el PLD, que en su caso no es más que el lógico triunfo de los principios doctrinarios que ha enarbolado desde siempre el partido del jacho prendío. El gesto de Decamps ha caído muy mal entre los responsables de su expulsión sumaria de la presidencia del PRD, que probablemente no le perdonen que pidiera a los perredeístas votar por cualquier candidato, incluído el Enemigo Malo, en lugar del presidente Mejía, pero ese encono difícilmente le quite el sueño a un hombre que empieza a disfrutar apenas del dulce sabor de la venganza.

[b]Clientelismo fallido[/b]

Ya pasó antes con las famosas funditas, en los duros tiempos del doctor Joaquín Balaguer, y lo mismo sucedió con las distintas modalidades que, de su propia factura, puso en marcha el Partido de la Liberación Dominicana a su paso por el poder, lo que evidenció, por enésima vez, la relativa eficacia del clientelismo para captar votos o comprometer adhesiones políticas con fines electoreros. Por eso resultaron insuficientes los miles de motores ofrecidos como premio, a través del Plan Renove, a quienes votasen por la reelección del presidente Mejía, pero también el otorgamiento de títulos de propiedad a las familias que ocupan terrenos del Estado, con el único e interesado propósito de que agradecieran con sus votos tan generoso gesto. Toda esa generosidad, ejercida a partir del uso indiscriminado de los recursos del Estado a favor del candidato oficialista, no pudo revertir la realidad electoral que se cansaron de evidenciar las encuestas independientes, las mismas en las que se negaron a creer los que hoy muerden el polvo de la derrota.

[b]Se cayeron las «vigas»[/b]

Tal vez sea demasiado pronto para sentarse a examinar, con el ánimo sereno y los pies sobre la tierra, las causas de una derrota tan aplastante, tanto para el PRD como para el PRSC, pero en lo que ese momento se produce vale la pena detenerse a sacar algunas conclusiones de la estrepitosa caída de algunas «vigas», que hasta ahora habían tenido una carrera electoral plagada de éxitos. Es el caso, por ejemplo, de San Pedro de Macorís, un tradicional feudo reformista debido al liderazgo del doctor José Hazim Frapier, donde los reformistas solo alcanzaron el 12% de los votos, o el más llamativo todavía de Amable Aristy Castro, un auténtico cacique en la provincia La Altagracia, donde el PRSC no pasó del 20%. Tiempo habrá para repartir culpas y responsabilidades, y hasta para algo tan saludable, para los perdedores, como el ejercicio de la autocrítica. Mientras tanto, anoten el cambio.