¿Qué le falta a MVM para convencer?

¿Qué le falta a MVM para convencer?

JOSÉ MANUEL GUZMÁN IBARRA
Todas las encuestas refuerzan una paradoja para el candidato del PRD: la oportunidad de crecer, al tiempo que la imposibilidad de hacerlo. Veamos la Gallup de agosto: un 42% para Leonel Fernández, un 35% para MVM y un 14% para Amable Aristy Castro.

Habría que esperar el resultado de la nueva que irá saliendo en esta semana; pero ya entonces, a pesar de los bríos que sintió el PRD, estaba clarísimo un dato: MVM luego de 8 meses de haber corrido sólo, había llegado al mismo techo alcanzado por el PRD en manos de Hipólito Mejía tras la crisis del 2003. Es decir un desastre. En la nueva encuesta esta tesis podría demostrarse o no; pero tomando como parámetro la tendencia en otras vemos que la imposibilidad de crecer es un problema estructural.

La paradoja se ha profundizado en el pasado reciente. MVM ya no es un «mudo», como lo fue durante los primeros meses de su candidatura. Ahora ha salido activamente con declaraciones casi diarias. Sus defensores, en casi todos los medios escritos, radiales o televisados tienen una presencia importante y amplían sus mensajes, visto técnicamente, de forma satisfactoria. Lo menos que podría esperarse es que desde agosto a la fecha hubiera habido un crecimiento mínimo. Sin embargo, el resultado ha sido lo contrario. MVM presenta una tendencia hacia la baja. ¿Por qué?

Al ver la estrategia de comunicación que sigue el candidato del PRD es claro que la respuesta a esa pregunta la encuentran en el pasado gobierno, en el propio partido y en el PPH. Él y sus asesores saben bien qué tan pesado es el lastre de la gestión pasada. Es por eso que desde muy temprano se ha distanciado del PRD y de Hipólito Mejía, lo que a estas alturas tendría que haberle brindado una fuente de crecimiento basado en su propia figura. Y es que la razón de su no crecimiento se debe en parte al lastre del gobierno anterior, pero…esa explicación sola, no basta.

Además está el reto que tiene MVM de inventarse a sí mismo. No tiene grandes recursos oratorios, no ha dedicado su vida a la política sino a la gestión empresarial y la única experiencia política ha sido la de recaudador. No posee entonces recursos políticos propios: un liderazgo anterior, un vínculo social o político, un grupo orgánico propio o una imagen ampliamente conocida. Así, llegado el inicio de la recta final, MVM no ha logrado venderse a sí mismo, descansando sólo con lo que el PRD puede aportar que por lo visto no es suficiente.

El candidato del PRD ha aceptado casi en su totalidad lo que sus asesores le aconsejan. Y el discurso, de ser propositivo se ha convertido en un discurso muy crítico. Buscan debilitar la imagen de Leonel Fernández. Sin embargo, los votantes parecen no sentirse cómodos con esa actitud. Al contrario, la estrategia no ha funcionado y como suele ocurrir con las campañas planteadas en negativo, sus efectos se han revertido contra sus propias aspiraciones. Y es que como decía Moliere: Aquéllos en quienes la conducta se presta más a risa, son siempre, los primeros en hablar mal de los demás.

El PRD y sus principales figuras no le brindan a su candidato un marco adecuado para poder desarrollar una campaña de ataques al gobierno. ¿Con qué credibilidad ese equipo puede criticar ejecutorias? Seguir el camino de la confrontación directa con Leonel Fernández puede servir a las razones personales de sus asesores, pero podría ser, desde muchos puntos de vista, el mayor error de su joven carrera política. Además de no cosechar votos con esa estrategia, estaría cerrando para siempre la posibilidad de hacer una posterior carrera a la Presidencia.

MVM debe entender que algunos que le acompañan se aventuran en la liza social y tienen apetitos urgentes: el éxito. No sospechan que exista otra cosa, la gloria, ambicionada solamente por los líderes. Aquél es un triunfo efímero, al contado; y para peor, no parece estar cerca. El uno se mendiga; la otra se conquista. No todo lo que le aconsejan, visto los resultados, es bueno para MVM, pues no responden a su candidatura.