¡Qué bueno es caminar!

¡Qué bueno es caminar!

Tu corazón, tus venas y arterias, tu cerebro, tus músculos y huesos, tus aparatos digestivo y circulatorio… Cuando caminas, todo tu organismo pone en marcha una gran maquinaria que da lugar a una serie de acciones muy beneficiosas para tu salud. Con cada paso que das, con cada balanceo de tus brazos, con cada movimiento que se produce en tu anatomía al caminar, de manera habitual y a buen ritmo, no sólo avanzas sobre el terreno que pisas, sino también en materia de salud: se despiertan tus sentidos y tu mente, mejoras por dentro y por fuera.

Tu piel se limpia. Vas “entrando en calor”, comienzas a sudar, lo cual te ayuda a eliminar las impurezas que se acumulan en la superficie epidérmica y tus movimientos corporales ayudan a que se desprendan pequeños restos y partículas epidérmicas.

Tu digestión mejora. Si dejas pasar de 60 a 90 minutos entre la comida y la caminata, el movimiento del cuerpo produce un auto-masaje del vientre y los intestinos, ayudando junto con la hidratación adecuada, no sólo a digerir mejor las comidas, sino a evitar el estreñimiento y a mejorar las evacuaciones.

Tus vasos se expanden. Las venas, arterias y capilares se vuelven más flexibles, permitiendo que la sangre fluya mejor para llevar nutrientes a los músculos.