Purificación de la conciencia política

Purificación de la conciencia política

FRAY SANTIAGO BAUTISTA GUERRERO, O.F.M. CAP.
Dentro de cinco meses el país realizará nuevamente un proceso eleccionario y el pueblo dominicano tendrá que elegir el partido de su preferencia.

Vuelven a la pantalla chica o gigante de su televisor las proliferaciones de spot publicitarios de los candidatos, los dimes y diretes, las propuestas y refutaciones, las compras de cédulas y al mismo tiempo de su conciencia, etc.; y esto no nos debe extrañar en un país en donde se ha perdido la dignidad humana invirtiéndola por las manipulaciones, el clientelismo político. Esto atenta contra la dignidad más alta del ser humano que es la libertad.

La política dominicana adolece de una auténtica definición, da la impresión que a muchos de nuestros políticos le falta formación de esta disciplina tan noble, tan digna y tan íntegra; o tal vez no le interesa profundizar en el verdadero valor de la política, pues sería poco rentable; digo esto a propósito del modo de cómo se está orientando al ciudadano de nuestro tiempo, que en lugar de formar nuevos hombres y mujeres para el bien de la patria, como lo soñaron nuestros padres de la patria, por el contrario lo están alejando más del verdadero significado de este concepto.

La política dominicana necesita urgentemente de una pronta purificación, depurándola de algunos virus como la demagogia, el clientelismo y la simulación; en fin, necesita de una renovación que ha de partir del conocimiento de la naturaleza y los contenidos de la misma, así como de su lenguaje; porque la política ha sido víctima y objeto de tantos individuos que la han interpretado a su propia conveniencia. Resulta especialmente tortuoso y difícil de recobrar su auténtico significado, por la manera de cómo desde el poder se manipula al humilde ciudadano ofertándole prebendas y otras promesas durante el proceso de campaña y después jamás se acuerdan del pobre.

El auténtico político para nuestro tiempo sería aquel que continuamente esté interpretando con sabiduría los signos de los tiempos, retornando a la fuente primigenia de aquellos hombres que marcaron un hito en la historia de la humanidad, como por ejemplo Aristóteles, que exalta la democracia como la acción de una Constitución que debe orientarse al bienestar de todos los ciudadanos y no de un solo grupo (como sucede en este país que por lo general se favorece al partido de turno y los demás que se los lleve san pecucio, por no decir otra cosa).

Lamentablemente la política en América Latina adolece de una crisis profunda; durante los últimos veinte años he visto cómo en este Continente la política va en deterioro, en una destrucción sistemática del Estado carente de líderes fidedignos. Los que nos representan gozan de muy poca credibilidad de parte de la población en República Dominicana. Esta política tiene muchas grietas causadas por el mal manejo del Estado, hace falta un proyecto de nación consensuado e íntegro. Actualmente la calidad de vida del dominicano es pésima; da pena ver el rostro de muchos dominicanos, el hambre, la desnutrición y cómo van vagando por las calles, porque no encuentran un empleo digno que satisfaga sus necesidades.

Finalmente, exhorto al pueblo dominicano a tener su conciencia limpia, libre de toda manipulación clientelista y con la clara certeza de que su voto puede ser decisivo para cambiar no sólo su calidad de vida personal, sino también de su prójimo. Es hora de enrumbar al país por un mejor sendero; pienso que el dominicano no se merece este tipo de trato: mendigar agua, sin un techo propio y sin un empleo digno que responda a sus necesidades básicas.

Dominicano: piensa antes de votar. El que tenga oído que oiga.