Pueblo español apuesta futuro vertedero nuclear

Pueblo español apuesta futuro vertedero nuclear

La localidad de Villar de Cañas tiene un remedio para sus males económicos: un vertedero nuclear en su patio trasero.

El municipio en la región española central de Castilla-La Mancha que impregnó los relatos de Don Quijote está tratando de salir de la peor regresión del país en más de medio siglo. El pueblo y muchos de sus 400 habitantes esperan que una planta de almacenamiento de 900 millones de euros (US$949 millones) planeada por el gobierno les traiga empleos y frene el éxodo de los jóvenes.

“Moriré feliz sabiendo que esa planta traerá prosperidad a este pueblo”, dijo el alcalde José María Saiz en una entrevista en el taller de la empresa de equipos agrícolas que dirige. “Se hará, no tenga dudas de eso”.

Para cientos de localidades del país, el impacto del peor colapso económico desde la Guerra Civil española se sumó a los efectos de una tendencia a más largo plazo de una disminución de la población, en tanto los jóvenes buscan oportunidades en las ciudades o en el exterior. Lejos de ser una amenaza para el pueblo, la construcción de la planta de 32 hectáreas para almacenar todo el desecho nuclear de España es una garantía de supervivencia para la comunidad, dijo Saiz.

Los pobladores están esperando que el consejo de seguridad nuclear de España, conocido como CSN, dé una recomendación final aprobando el emplazamiento de Villar de Cañas. El informe del consejo, que deberá ser publicado en mayo, recomendará que el emplazamiento, decidido en 2011, es apropiado, dijeron dos personas al tanto de la información que pidieron no ser identificadas.

Para Luis María Bilbao, un agente de prensa de Madrid de 53 años, que cambió la capital española por Villar de Cañas después de ser despedido de su empleo con 30 años de antigüedad en el momento más álgido de la crisis económica, el vertedero nuclear ha sido como un salvavidas.

Don Quijote. Desocupado y con dos hijos, Bilbao tomó un crédito de 100.000 euros para convertir una vieja propiedad del pueblo en una hostería de nueve habitaciones llamada “Un lugar en La Mancha” –haciendo referencia al inicio de “Don Quijote” del autor Miguel de Cervantes.

La hostería está en la actualidad totalmente ocupada de lunes a viernes con los trabajadores de la construcción y los arquitectos de la planta de desechos nucleares. Cuando sus huéspedes se van el viernes, Bilbao se traslada en auto a Madrid para estar con su esposa y sus hijos.

“Cuando compramos la casa, no teníamos ideas de que la ciudad obtendría el contrato para desechos nucleares”, dijo Bilbao haciendo una visita por la propiedad. “Yo había perdido el trabajo y de golpe surgía esta luz de esperanza fue como ganar la lotería”. Villar de Cañas es un pueblo español típico que se enorgullecía de su iglesia del siglo XVI.