Prevención

Prevención

Las lluvias causadas por una vaguada estacionada sobre el oeste de la isla han provocado graves daños a cientos de familias que han quedado sin viviendas y a la infraestructura vial en la región del Cibao, donde las precipitaciones se iniciaron hace una semana.

Los organismos de socorro han tenido que llevar a lugar seguro a numerosas familias que viven en lugares potencialmente peligrosos, para prevenir que puedan ser afectadas por inundaciones.

Esta situación parece corresponderse con los pronósticos de los meteorólogos, que aseguran que el presente año será de mucha actividad en materia de lluvias, debido a cambios climáticos asociados con el calentamiento global.

Sea cual fuere la razón, la naturaleza parece estar dándonos una señal de que  podríamos estar próximos a enfrentarnos a un intenso régimen de precipitaciones y eventualmente a una temporada ciclónica bastante activa, muy diferente a la del año pasado.

-II-

Ayer las autoridades cambiaron el alerta de verde a amarillo, lo que significa que han aumentado los riesgos de inundaciones, deslaves, crecidas de ríos y otras consecuencias de las lluvias.

Frente a esta realidad, es preciso que la gente tome las precauciones que aconsejan los organismos de socorro, con tal de disminuir los riesgos de posibles daños humanos.

Mucha gente vive en zonas de alto riesgo por estar próximas a ríos, arroyos, cañadas o elevaciones de terrenos poco consistentes, proclives al derrumbe por efecto de la erosión por las lluvias.

Es necesario que la gente en esas condiciones tomen, de común acuerdo con las autoridades, las medidas preventivas necesarias para preservar la vida, particularmente de niños y ancianos.

No se debe esperar a quedar aislados por las aguas para entonces tratar de buscar refugio. Por mucho que traten de hacer los organismos de socorro, la preservación de la vida y la salud debe ser iniciativa de quienes están en potencial peligro.

Siempre resulta saludable un poco de prevención, sin llegar a alarmas exageradas, pero sin omitir en ningún momento la prudencia y el respeto por las fuerzas de la madre naturaleza.