Prevé un 2007 difícil

<p>Prevé un 2007 difícil</p>

Jerusalén (EFE).- Los organismos de seguridad de Israel consideran que la inestabilidad geopolítica en Oriente Medio durante 2007 será mayor que el año anterior, en particular por el programa nuclear de Irán y porque las fuerzas moderadas en el mundo árabe han perdido terreno.

“El entorno estratégico del Estado de Israel es menos estable de lo que era”, afirmó el general Amos Yadlín, jefe del Cuerpo de Inteligencia del Ejército israelí en una comparecencia ante el Consejo de ministros, que preside Ehud Olmert.

Yadlín y otros altos mandos de los organismos de seguridad de Israel pasaron hoy revista a la situación geopolítica de la región, coincidiendo todos ellos en que la amenaza iraní, en sus distintas dimensiones, centrará la atención de sus hombres en los próximos meses.

Según el general, durante 2007 Irán seguirá adelante de forma decisiva con su programa nuclear, a pesar de los obstáculos técnicos y de las presiones internacionales para que lo interrumpa.  Israel se considera el primer país amenazado en caso de que Teherán llegue a alcanzar capacidad nuclear, después de que el presidente de ese país, Mahmud Ahmadineyad, reiterara en varias ocasiones que “Israel debe ser borrado del mapa”.

En el plano local, el general subrayó que Teherán seguirá alentando, política y financieramente, las actividades de grupos terroristas como Hamás, Yihad Islámica y Hizbulá, ésta última la milicia libanesa con la que Israel libró una guerra de 34 días el verano pasado.

El informe anual sobre la situación de seguridad en la región es una tradición en este país, a pesar de que su contenido no deja de ser mera conjetura y de que en años de guerra las previsiones de los altos mandos no habían augurado ningún acontecimiento bélico, como ocurrió en 1973 o, más recientemente, en el 2006.  Sus valoraciones, no obstante, son la materia prima con la que el Gobierno israelí trabaja para modelar su política exterior.

En estos momentos, según Yadlín, la situación de Israel es más peligrosa que en años anteriores, porque Irán y Siria tratan de combatir con el Estado judío a través de organizaciones terroristas, lo que crea una doble dimensión al conflicto con esos países.

   Así las cosas, el Cuerpo de Inteligencia del Ejército cree que no son sinceros los ofrecimientos que ha hecho en los últimos meses el presidente de Siria, Bachar el Asad, para negociar la paz con Israel, si bien Yadlín no espera de Damasco una guerra a gran escala.

   “Los sirios están construyendo su capacidad militar, pero las probabilidades de una guerra a gran escala por iniciativa siria -como en la guerra de Yom Kipur (1973) o en la de los Seis Días (1967)- son bajas”, subrayó.

   El Asad dijo hace unos meses que, si Israel y Siria no resolvían su conflicto por la meseta del Golán en la mesa de las negociaciones, no descartaba una campaña militar.

   Esas declaraciones son interpretadas por los altos mandos como una estratagema para empujar a Israel a negociar.

   El Ejército israelí no descarta tampoco que Damasco “responda a iniciativas militares de Israel” con terceras partes.

   Sin decirlo explícitamente, el militar se refería a que Siria podría entrar en una guerra en la que Israel se enfrente a otros países en el mundo árabe, como Irán, o a una guerrilla como Hizbulá.

   Al explicar los razonamientos para sus previsiones de un período de inestabilidad geopolítica en 2007, el militar argumentó que las fuerzas pragmáticas en el mundo árabe han perdido terreno en el “conflicto entre las fuerzas radicales y el campo moderado”.

   En la reunión especial del Consejo de Ministros comparecieron también el jefe de los servicios de seguridad interior (Shabak), Yuval Diskin, y del servicio secreto (Mosad), Meir Dagán.