Preocupaciones atendibles

Preocupaciones atendibles

La fortaleza institucional de un país tiene que sustentarse en el apego de las decisiones de Estado a las pautas constitucionales. En esa asignatura, el Gobierno dominicano tiene malas calificaciones, según se desprende de las preocupaciones expuestas por el jurista  Servio Tulio Castaños Guzmán, el sociólogo Wilfredo Lozano y el escritor Andrés L. Mateo, quienes ayer comparecieron como invitados al almuerzo semanal del Grupo de Comunicación Corripio.

Algunos de los ingredientes que motivan la preocupación de estos expertos están ahora en tela de debate: el Poder Ejecutivo crea una comisión especial para asesorar al Congreso en  cuanto al proyecto de ley orgánica del Tribunal Constitucional, la negativa de destinar el 4% del PIB a la educación,  la intención de no reconocerle al Tribunal Constitucional la atribución de revisar  sentencias de la Suprema Corte de Justicia,  la selección de los integrantes de la Cámara de Cuentas, y así por el estilo.

Son preocupaciones válidas, sobre todo en un contexto histórico marcado por el clientelismo y  el distanciamiento de los partidos políticos de los problemas de una  sociedad cada vez menos cohesionada. Castaños Guzmán, Lozano y Mateo temen que la situación alguna vez conduzca el país hacia una crisis institucional. Los signos de debilidad están a la vista y se impone actuar para evitar que materialicen sus pronósticos.

 

Fallida  política de transporte

Es censurable que un país carezca de política de transporte, pero esa falta justifica, al menos, que este servicio sea de pésima calidad.

Peor que eso es que el Estado haya diseñado y puesto en marcha una política de transporte que haya fracasado en todos sus esfuerzos por organizar este servicio público. Y eso es lo que ha estado ocurriendo en nuestro país desde hace medio siglo.

El Estado ha patrocinado múltiples acciones y creado organismos que han fracasado en el intento de organizar el transporte. Onatrate, CTC, OTTT y otros nombres han tenido responsabilidad en los fracasos. Un trabajo  de nuestro reportero Arismendy Calderón publicado ayer en la página 16A de este diario, ilustra la calamidad que es el transporte de pasajeros. Treinta años atrás era común ver en la vía pública vehículos tan destartalados como los de hoy en día. Ha sido un fracaso congelado en el tiempo.