Preocupación por la floresta

Preocupación por la floresta

Es un renglón económico creciente, promisorio y rentable, al menos para las firmas de explotación con alguna participación del Estado en los beneficios. Pero también motivo de preocupación sobre el acceso de las comunidades circundantes a los frutos de la extracción y por el impacto medio-ambiental, en algunos casos. Eso es la minería dominicana. Dudas sobre la remediación para las zonas afectadas por operaciones. Alguna incertidumbre sobre corrientes de aguas a las que llegan químicos residuales. Y una definición pendiente sobre el futuro de lugares imprescindibles para la flora y la fauna.

El país tiene que mantener un postulado indoblegable: ninguna riqueza metalúrgica debe obtenerse a costa de daños irreparables para los recursos naturales. Adicionalmente ocurre una impune agresión a bosques para producir carbón y exportarlo hacia Haití a cargo de grupos que aserran y forman hornos a la vista de todos y cuentan con brigadas de haitianos y dominicanos para la depredación y de flotas de camiones para el transporte. Igual se dan desmontes en zonas protegidas como la de Los Haitises, casos que solo salen a la luz pública y generan declaraciones de intención de resolverlas cuando las denuncias de conservacionistas alarman a la ciudadanía. Lo que delata la ausencia de políticas de eficaz vigilancia y de aplicación de sanciones. Urge proteger la floresta y a los imprescindibles recursos hídricos.

CON EL MANUAL DE LA PRUDENCIA 

Convenientemente, el Gobierno ha lidiado para salir adelante sin acogerse a presiones que aspiran a llevarlo a un manejo de los problemas de las relaciones con Haití bajo maniqueísmos sobre el bien y el mal. A que prefiera la confrontación al diálogo; el lenguaje hostil a la prudente diplomacia. Las posturas radicales y de reprobaciones a diestra y siniestra no cuentan con el respaldo de las mayorías. La gente quiere definiciones firmes ante Haití, ciertamente.

Cree en la posibilidad de establecer límites estrictos y soberanos a la presencia y asentamiento de extranjeros. También prefiere un manejo ecuánime y pragmático de los conflictos. Por eso el presidente Danilo Medina supera a todo el mundo, dentro y fuera de sus bases partidarias, en aceptación popular y con frecuencia le ha ido bien aplicando criterios que dan resultados.