Practicando lo aprendido

Practicando lo aprendido

El país no termina de sacudirse la pesadilla provocada a su paso por la tormenta Noel, y ya otra perturbación de características similares vierte su fiereza sobre un territorio nacional saturado de agua y, por lo tanto, más propenso a las inundaciones.

 Algo que las autoridades han admitido de manera tácita es que Noel les sorprendió y que fue subestimada su capacidad de provocar luto y daño.

No hubo entonces evacuaciones oportunas ni la gente fue orientada a tiempo para que se alejara por sus medios de los lugares bajo riesgo de inundación y derrumbes.

El paso de Noel permitió inventariar nuestros puntos flacos y, suponemos nosotros, ha habido oportunidad de ir corrigiendo errores en la medida en que se trabaja en la recuperación.

Hay, según parece, la determinación de reubicar algunas comunidades que fueron virtualmente borradas por las aguas, y algunas de las cuales están aisladas todavía.

Ahora nos llega Olga y nos da la oportunidad de practicar mucho de lo aprendido en la dramática sesión de enseñanza que ha resultado ser  el paso de Noel por nuestro territorio, con todas sus consecuencias.

II

La aspiración nuestra es que la práctica de lo aprendido nos permita afinar mejor los instrumentos de prevención, ponerle parches donde lo requieran y valorar en la justa medida la potencialidad destructiva de esta nueva perturbación, llegada a destiempo si todavía se cree en el patrón que da por terminada la temporada ciclónica el 30 de noviembre.

Daríamos un gran salto si el paso de la tormenta Olga reforzara la determinación oficial de impedir las construcciones en zonas ya identificadas como de peligro y en otras que han adquirido esa connotación a partir de la pluviometría extraordinaria que sería parte de las consecuencias del calentamiento global.

Debemos estar preparados para enfrentarnos a situaciones atípicas en materia de comportamiento de las variables meteorológicas, que se han venido observando en ésta y otras regiones del mundo.

 La impresión que se tiene es que las  autoridades no están por dejarse sorprender nuevamente y que en esa virtud han exagerado ciertas precauciones, para evitar contingencias dolorosas.

Ya veremos qué tanto hemos aprendido.

Puntos críticos

Las autoridades municipales de la provincia Santo Domingo deberían ponerse a una para solucionar algunos puntos críticos en materia de tránsito.

Por ejemplo, el tráfico cada vez más abundante de vehículos pesados por la  avenida George Washington plantea un serio problema de circulación y de seguridad.

Otro ejemplo es la extrema oscuridad que predomina en horas de la noche en el trayecto de la autopista Las Américas comprendido entre el puente Juan Carlos y el paso soterrado que enlaza con el puente Juan Bosch. El muro central en ese segmento vial se hace virtualmente invisible en determinadas circunstancias y bastaría con adherirle placas reflectivas -ojos de gato suelen llamarles- para seguridad en el manejo.

  No estaría de más que en ese mismo trayecto se erigieran puentes peatonales que aminoren los riesgos para las personas que deben cruzar esa vía.