Por si despiertan las tentaciones

Por si despiertan las tentaciones

El Fondo Monetario Internacional (FMI) ha aprobado la octava y última carta de intención del acuerdo stand by de tres años que el país suscribió con dicho organismo. El  Gobierno tiene ahora las manos libres para manejar la economía.

En esta etapa, cuando  se apuesta a una reelección presidencial, el hecho de tener las manos libres para manejar la economía podría ser una tentación irresistible para  desbordar los topes del gasto público. Esta posibilidad ha sido advertida por el sector empresarial. En estos países, la búsqueda de la reelección presidencial suele inducir a prácticas no saludables.

Sería prudente mantener el manejo de la economía a la vista del FMI, asumiendo compromisos que  establezcan topes razonables para  el gasto para evitar excesos que serían desastrosos para la estabilidad. La competencia por el poder desde el poder está llena de tentaciones y aunque hay que reconocer que las administraciones que ha encabezado el doctor Leonel Fernández se han caracterizado por su capacidad de recomponer la economía, no es aconsejable una libertad económica absoluta. Hay que tener en cuenta que además de las tentaciones, estamos de cara a la posibilidad de trastornos muy serios, si el proceso recesivo de Estados Unidos llega a cobrar la gravedad que han previsto los expertos. No caería mal que nos sometamos a una dosis adicional de disciplina.

 

Que nos hablen de  programas

En vez insultos y estridencia, los políticos deberían hablar de  cómo encararían el problema de la carestía y deficiencia del servicio de electricidad, cuáles remedios han previsto para el caso de que una recesión en Estados Unidos desestabilice nuestra economía, cómo corregirán el caos en el tránsito, por cuáles flancos y con cuáles armas atacarían la corrupción, la delincuencia y otros males que nos aquejan desde hace mucho tiempo.

Hay la justificada sospecha de que tanta alharaca hueca, tantos argumentos fofos y tanto lenguaje descompuesto son reveladores de la falta de planes concretos que afecta a nuestros políticos. No parece haber otra explicación. Las iglesias, organizaciones empresariales, universidades y  fuerzas organizadas de esta sociedad han estado reclamando de nuestros candidatos planteamientos serios y formales, pero ese reclamo parece muy lejos de ser satisfecho. Crisis de liderazgo como complemento del desgaste  del sistema de partidos.