Políticas públicas en materia de juventud

Políticas públicas en materia de juventud

“Os escribo a vosotros jóvenes, porque sois fuertes”.

En esos términos se dirigió a la juventud del mundo el apóstol Juan en su primera epístola universal, enseñando así cuan importante es ese sector de la población, no solo para la cristiandad naciente en sus días, sino también para el desarrollo y propagación de las enseñanzas del Maestro a las futuras generaciones.

 Es evidente que la fortaleza a la que hace referencia el teólogo del primer siglo, se ve afectada constantemente por la ausencia sistemática de políticas públicas de juventud incluyentes, que tiendan a impactar de manera directa las vidas de aquellos que no solo son el futuro, sino que también son parte de un presente en el cual juegan un rol protagónico.

Es por ello que los esfuerzos ministeriales vinculados a la clase juvenil deben estar orientados no solo al montaje de un evento anual, por medio del cual se conmemore el Día Nacional de la Juventud, sino también a fomentar la creación de espacios de desarrollo integral para los jóvenes dominicanos y a garantizar el efectivo funcionamiento de los órganos estatales creados por ley y cuyas competencias propias, delegadas o coordinadas deban ser ejecutadas a favor de este segmento poblacional.

El 31 de enero se celebra el Día Nacional de la Juventud, fecha que debe ser aprovechada por los actores sociales, para evaluar cuál ha sido el impacto de las políticas públicas en materia de juventud, la cobertura de las mismas y en qué medida se benefician los jóvenes de los distintos estratos  de la sociedad de su ejecución.

Esta evaluación deberá concluir con la formulación de un Plan de Acción en materia de juventud a ser ejecutado durante toda esta década, fundamentado en indicadores de desarrollo mensurables y que nos permitan tener jóvenes formados de manera integral.