Pobre agricultura dominicana

Pobre agricultura dominicana

CHICHÍ DE JESÚS REYES
Hay que saludar la iniciativa del Presidente de la República de asignar 400 millones de pesos para la recuperación del sector agropecuario nacional, así como otras partidas para refinanciar la clientela del Banco Agrícola.

 De nada valdrá esa asignación millonaria, ni cuantas adicionales se canalicen al sector público agropecuario, sino se fortalece la estructura organizacional de la cartera del agro, que desde hace años está sumida en un abandono creciente.

La Secretaría de Agricultura, lo mismo que el Instituto Agrario Dominicano, constituyen verdaderas escombreras, cuyas acciones no resisten el menor comentario; son instituciones infuncionales, donde prácticamente se ha perdido toda la mística de trabajo.

La SEA ha sido desnaturalizada en su esencia, y los técnicos, lo mismo que los empleados administrativos, han perdido el entusiasmo necesario para emprender planes de producción capaces de garantizar la autosuficiencia alimentaria.

Conforme informaciones de técnicos con varios años en la institución, los importantes y valiosos departamentos de Producción y de Servicios de Maquinarias Agrícolas (Prosema) solo figuran en los papeles, ya que en la práctica no brindan ningún servicio a los campesinos.

En el caso específico del Prosema , su patrimonio consiste en lotes de chatarras y obsoletos equipos abandonados en los centros adscritos a las regionales de Agricultura. Antes de la tormenta Noel, Prosema tenía apenas dos unidades de tractores en el valle de Azua, uno en la regional de Baní y tres tractores inservibles en el patio de la regional de Barahona.

Lo mismo puede decirse de los centros experimentales y de investigación, los cuales prácticamente han desaparecido del espectro agropecuario. tales como los que operaban en Higüey, Barahona y San Juan; las estaciones de Mata Larga, en San Francisco de Macorís, Juma, en Bonao, Arroyo Loro, en Las Matas de Farfán, Hortícola, de Constanza, y otros.

Y que hablar de las estaciones de cuarentena vegetal, que con excepción de la adscrita al Aeropuerto de Las Américas, también están abandonadas y fuera de servicio.

A principios de semana la vicepresidenta de la Junta Agroempresarial Dominicana (JAD), Martha Fernández, lanzó un grito de alarma sobre el deterioro creciente de los millonarios equipos y maquinarias del Programa de Mercados, Frigoríficos e Invernaderos concentrados en el centro del kilómetro 22 de la autopista Duarte, pero ninguna autoridad agrícola ha reaccionado al respecto.

Los agrónomos extensionistas están en desbandada y pocos saben con exactitud sus responsabilidades específicas. Lo mismo ocurre en las oficinas regionales del interior, que son unidades de apoyo a la producción, que han sido convertidas en centros de proselitismo político, donde no se respetan las líneas de mando.

En realidad, la Secretaría de Agricultura, en las condiciones en que se encuentra, debe ser declarada en «estado de emergencia», ya que requiere de la asistencia impostergable de una estructura técnico administrativa, capaz de enfrentar los retos del futura y de maneja pulcra y eficientemente los millonarios aportes gubernamentales para rescatar ese importante sector de la vida nacional.

¿Con cuál equipo técnico y con cuáles maquinarias es que la SEA piensa realizar el ambicioso programa de siembra de un millón de tareas, anunciado olímpicamente en Bonao, por el titular de la cartera?…

Si en realidad el Gobierno del Presidente Fernández quiere recuperar el sector agropecuario, lo primero que tiene que hacer es relanzar los planes y programas de la cartera agrícola, mediante el reclutamiento de extensionistas con verdadera mística de trabajo y capacidad gerencial. Debe acudir al sector privado donde han tenido que recurrir los técnicos laboriosos y transparentes, inconformes con la metodología administrativa de las presentes autoridades agropecuarias.

Hay que reclutar a aquellos técnicos que por su trabajo, laboriosidad y dedicación son símbolos del sector. Son hombres de arrojo, que se llevan la camisa a los codos y los ruedos a las rodillas. Técnicos que no temen a la clorofila, como viene sucediendo en los últimos tiempos. Profesionales agrícolas de la extirpe Carlos Aquino, Puchico Brito, Chichí Camilo, Vinicio Reyes, Suero Nina, Gilberto Villanueva, Víctor Valerio, José del Carmen Vicente, Nelito Gerardo, y como los ya fallecidos, entre los que es justo citar a Meme Viñás, Mena Valerio, Narciso Castillo, Puro Madera, Barrientos, entre otros.

Hay que recordar que luego del paso del huracán David y la tormenta Federico, a fines de agosto de 1979, el país quedó anegado y el agropecuario fue el sector más vapuleado por los dos meteoros. Sin embargo, no hubo siquiera asomo de crisis alimentaria, debido a la efectividad de los programas de siembra que se emprendieron en la ocasión.

Así es, pues, que el reto está lanzado!

Chichidejesus46@hotmail.com