Piky Lora

Piky Lora

Las reacciones al reportaje sobre Piky Lora, publicado el pasado domingo catorce de diciembre, son muestras de que aun hay esperanzas en este país a la deriva, cuando tanta gente está sumida en el desaliento por la ausencia de principios y la pérdida casi colectiva de ideales. Pocas veces se habían recibido tantos comentarios de admiración hacia el valor de esta mujer que no sólo estuvo siempre dispuesta a levantarse tras las relativas derrotas sino que murió intransigente en sus metas, incorruptible, impoluta, firme en sus sentimientos, dispuesta siempre al combate, si no con las armas, con la palabra enérgica y la acción que denunciaba atropellos, enfrentaba desigualdades sociales, reclamaba justicia.

Admirando el ejemplar perfil de la guerrillera que se alzó en Ocoa, la revolucionaria presente en abril, escribieron: Rasale, de Boston; Pipfax Wakivegh, de Nueva York. Este lector invita a ver el libro “Esfuerzos para sobrevivir con dignidad en la Isla Moribunda”, que dice está en las principales librerías dominicanas y recuerda que Pipe Faxas también luchó y murió en el Frente Oriental. Otros que comentaron el reportaje fueron Manuel Almánzar, de Santo Domingo; Betty Grullón, de Miami, Florida; Rosa Altagracia Pérez, de New York; Silverio Mella, de Long Island; Antonio Durán, de Madrid, Jaime Pena, de Brooklyn; Rubén A. Gómez, de Woodbine, Georgia; Franklin Dunker, de Boston, Mass.; Ramón Rodríguez, de Vineland y Rafael Jerez, de Waterloo, Canadá.

El comandante Miguel Paulino, un ex combatiente constitucionalista que reside en La Florida, no sólo escribió elogiando “ese ejemplo de mujer, escaso hoy en día”, que conoció en reclusión en San Cristóbal, cuando fue capturada tras el alzamiento. También revela: “…El oficial al que ella se entregó fue mi hermano y amigo asesinado hace dos años, el coronel (r) Miguel Ángel Calderón Cepeda (Capitán Gregorio, en la guerrilla), que estaba cooperando secretamente con el 14 de Junio y ese sobrenombre se lo dio Manolo. Cuando Piky fue deportada a Francia, se encontraba en el exilio con mi asesinada tía Yolanda Guzmán, hermana de padre del general (r) Ejército Nacional Carlos María Paulino Asiático, mi padre.

“Traté a Piky más a fondo después, gracias a los amigos sobrevivientes de esa guerrilla José Homero Bello Suriñach, fallecido, y a Rafal Chaljub Mejía. Puedo confirmar lo de mi amigo Calderón, ya que lo viví mientras ella estaba detenida en la fortaleza de San Cristóbal, bajo su custodia, y lo que menos se imaginaba el comandante de esa plaza, el coronel (EN) Enrique Apolinar Casado Saladín, era que Calderón estaba secretamente cooperando con el 14 de Junio”.

Paulino destaca el papel de este militar en la guerra de 1965 y su vida en el exilio después de la contienda, lamentando “su vil asesinato en la capital dominicana cuando fue asaltado en su hogar”, deplorando, además, que nunca se le reconocieran en vida sus actuaciones públicas.

Las notas del comandante Miguel Paulino representan documentación valiosa que hay que agregar a la heroica guerrilla de Manolo. Gracias.