Peynado: tercer aspirante presidencial que muere de cáncer

Peynado: tercer aspirante presidencial que muere de cáncer

POR UBALDO GUZMAN MOLINA
El ex vicepresidente Jacinto Peynado fue el último de los grandes aspirantes a la Presidencia que de 1996 a la fecha han muerto de cáncer en plena búsqueda de importantes posiciones electivas. Previamente habían fallecido Jacobo Majluta y José Francisco Peña Gómez.

El primero fue Majluta, presidente del Partido Revolucionario Independiente (PRI), quien murió en Tampa, Florida, el 2 de marzo de 1996.

El segundo, Peña Gómez, líder del Partido Revolucionario Dominicano (PRD), falleció el 10 de mayo de 1998 en el país, cuando era el candidato a síndico del Distrito Nacional para las elecciones congresionales y municipales de ese  año.

Los restos de Peynado, quien expiró la madrugada de pasado domingo en Miami, serán traídos al país el próximo martes. Fue operado tres veces del colon, donde se le detectó un cáncer.

A la hora de su muerte, Peynado tenía 63 años; Majluta, 62 años, y Peña Gómez, 61 años. De los tres, sólo Majluta fue presidente de la República. Estuvo al frente del país durante 43 días, luego del suicidio del presidente Antonio Guzmán el 4 de julio de 1982.

Tanto Peynado como Majluta y Peña Gómez fueron atendidos de su cáncer, que minó la existencia en poco tiempo, en prestigiosos hospitales de Estados Unidos.

La historia de Peynado es la de un luchador político que pagó a muy alto precio su independencia y sus criterios propios, pues se ha afirmado siempre que si bien su fortuna personal no se extinguió totalmente por las actividades políticas, al menos fue consumida en gran medida por el uso dado a sus bienes al colocarlo al servicio de sus proyectos políticos.

En adición a eso, su carrera política parecía alejarlo de la atención general de sus empresas, con efectos negativos para éstas. Una de ellas, Delta Comercial, tuvo que ser vendida en el 2001 al Grupo Najri.

FIRMEZA EN SUS POSICIONES

El dirigente del Partido Reformista Social Cristiano (PRSC) fue un hombre que se transigió en sus principios y convicciones,

ni siquiera con el ex presidente Joaquín Balaguer, a quien enfrentó en algunos momentos de su vida política.

Peynado pregonaba, a pesar de la firma del Pacto por la Democracia en 1994, que el líder del PRSC había sido elegido por cuatro años y que él cumpliría, contra viento y marea, el período presidencial para el cual había sido escogido por los votantes (1994-1998).

Peynado disintió públicamente, con su consabido costo político, cuantas veces lo consideró necesario de su líder Balaguer, lo que sirvió para construir una imagen de que era hostil del caudillo reformista.

En los comicios de 1996, Balaguer no apoyó a Peynado, candidato presidencial del PRSC, mi siquiera votó por él, a pesar de su  apoyo «sin reservas» a su candidatura. Sin embargo, lo hizo por Leonel Fernández, candidato presidencial del Partido de la Liberación Dominicana, en la segunda vuelta del 30 de junio de ese año.

A raíz de las dificultades con el resultado de las elecciones de 1986, cuando fue candidato a senador se opuso a que el escaño fuera colocado en una mesa de negociaciones para buscar una salida política a la crisis de entonces, mediante la cesión de la senaduría del Distrito Nacional a Asela Mera de Jorge, esposa de Salvador Jorge Blanco, entonces presidente de la República.

Posteriormente, la última gran batalla en la que Peynado colocaba su posición política sin transigir con sus adversarios, pues murió sin reconocer a Eduardo Estrella como el candidato oficial del PRSC para los comicios del pasado 16 de mayo, pues siempre reiteró que fue seleccionado en unas primarias amañadas, matizadas por una serie de irregularidades.