Para que plan de bonos soberanos sea efectivo se necesitarían 20 años

Para que plan de bonos soberanos sea efectivo se necesitarían 20 años

POR ARTURO MARTÍNEZ M.
Dos son los objetivos de los bonos a plazos flexibles que con un interés anual de 15% el gobierno programa emitir, por un lado contribuir con el pago de los intereses corrientes de los certificados en el Banco Central y por el otro capitalizar la Institución. En el primer año se emitirían RD$39 mil millones y en los siguientes años se haría nuevas emisiones para totalizar RD$211,000 millones.

La intención del gobierno es que los bonos sean comercializables en el mercado secundario de valores, pero como explicamos en el artículo del lunes pasado, el asunto no es tan sencillo, porque en la práctica los inversionistas en certificados en el Banco Central que tienen US$5,000 millones estarían cambiando de deudor, y no está claro que prefieran al gobierno.

En lo que sigue demostramos que se necesitarían  veinte años para la capitalización, asumiendo de manera realista que la bóveda del Banco Central sea el destino de los títulos, y como no se comercializarían en el mercado secundario de valores, se tendría que congelar el balance de la deuda y los intereses anuales por certificados alrededor de RD$25,000 millones, en razón de que no es posible seguir reduciendo el tipo de interés.

La emisión se realizaría en diez años, habría que ponerle un límite, en ese período el déficit cuasi fiscal empeora en lugar de mejorar, la insolvencia del Banco se mantiene. Siempre dentro de ese período, el faltante ó déficits (diferencia entre los intereses a pagar por los certificados y los intereses de los bonos) de los primeros años sería superior al sobrante ó superávit que se produce en los siguientes años.

En el primer año, por intereses de los bonos, el gobierno entregaría al Banco Central RD$5,400 millones, aumentando en RD$19,600 millones el défict acumulado; en el segundo año, los intereses pagados por el gobierno aumentarían a RD$10,800 millones y el déficit acumulado del Banco Central se incrementaría en RD$14,200 millones; en el tercer año, los intereses de los bonos totalizarían RD$16,200 millones, mientras aumentaría el déficit acumulado de la entidad bancaria en RD$8,800 millones; en el cuarto año, los intereses pagados por el gobierno central ascenderían a RD$21,600 millones, aumentando el déficit acumulado de la entidad emisora en RD$3,400 millones.

En el quinto año la situación comienza a ser diferente, los intereses de los bonos ascenderían a RD$27,000 millones generando un excedente de RD$2,000 millones; en el sexto año, el excedente sería de RD$6,500 millones debido a que los intereses de los bonos totalizarían RD$31,500 millones; en los años séptimo, octavo y noveno los bonos producirían intereses por RD$97,500 millones y el sobrante sería de RD$22,500 millones. Resumiendo, al finalizar el noveno año del programa el déficit acumulado del Banco Central aumentaría en RD$15,000 millones, debido a que en el período se producirían faltantes por RD$46,000 millones y sobrantes por RD$31,000 millones. En el año número diez es cuando se llega a cubrir la totalidad de los nuevos faltantes, a partir del cual se inicia el período de financiamiento del déficit acumulado de la entidad bancaria de RD$211,000 millones que se produjo de 1947 a 2006, siéndo éste último año una estimación basado en datos de las autoridades monetarias. El déficit acumulado se cubriría totalmente cuando se recompren los bonos.

Desde que se recojan los intereses pagados en exceso por el Banco Central con la colocación de nuevos certificados se libera el supuesto de congelamiento del endeudamiento, habría que hacerlo en los primeros cuatro años del programa para evitar inflación y devaluación del peso.

Otro supuesto crucial en los cálculos es que el gobierno cumplirá con sus compromisos de pagar sin dilación los intereses de los bonos, otro supuesto fuerte conociendo la historia de incumplimiento que tiene.

En cuanto al capital, al precio del bono, se asume que se recogerá a vencimiento, lo que constituye un tercer supuesto difícil de asimilar. Cómo se recogerá? Lo que se ha dicho hasta el momento es que para cumplir con las fechas de vencimiento se programarán tomando en cuenta la situación de las finanzas públicas, que las autoridades serán realistas, lo que implica un largo período para la recompra.

Se podría pensar en recompras anuales por RD$21,000 millones, un presupuesto realista para gobiernos cumplidores, y en cuyo caso serían necesario diez años adicionales para la liquidación total de los valores, tiempo que adicionado a los nueve años pagando intereses extendería el programa a 19 años.

A partir del año 20 es cuando se inicia propiamente el período para devolver la solvencia a la entidad bancaria, capitalizándola según lo dispone la letra e) del Art. 16 de la Ley Monetaria y Financiera, que refiere la integración de un Fondo de Recursos Propios por un monto igual al cinco por ciento del monto agregado de los pasivos del Banco más otra suma similar como Reserva General.

Alguien podría decir que ambas cosas, el pago de los intereses y la recompra de los bonos, podría hacerse coincidir para reducir la extensión del programa lo que es cierto, sin embargo, no sería realista, el gobierno tendría que presupuestar una suma superior a los RD$21,000 millones. En el papel las cuentas podrían cuadrarse para una capitalización más acelerada, tanto el monto como el interés de los bonos podrían variarse, sin embargo, aumentaría el riesgo de que el gobierno no pueda cumplir con las fechas de vencimiento del principal y los intereses.

 En cuanto al patrimonio requerido, y sólo como ejemplos, si el monto de los pasivos agregados del Banco Central suman RD$155,000 millones en el año 20 del programa, el Fondo de Recursos Propios más reservas sería por RD$15,500 millones. Si los pasivos totales suman RD$300,000 millones, lo que es perfectamente posible tomando en cuenta el largo período de espera, la capitalización requerida sería de RD$30,000 millones.  Lo que queremos dejar establecido es que el patrimonio, según la ley, será por un valor que dependerá de los pasivos agregados, es decir, de los billetes y monedas emitidas, los depósitos de los bancos multiples y de otras instituciones en el Banco Central, lo que se conoce como valores en circulación, más los pasivos internacionales.

Está claro que la gradualidad por la que apuestan las autoridades monetarias tiene un parecido al de los sueños difíciles de interpretar, ambos con pies y cabeza que se mueven en dirección opuesta; el plan de los bonos es una salida de muy largo plazo que depende de supuestos muy fuertes, además de que contiene inconsistencias y crea una situación tan complicada que se corre el riesgo de acabar con no saberse dónde estamos y hacia dónde nos dirigimos en cuanto a la deuda y al déficit de la entidad emisora. No se puede pensar que los bonos, sin haberlos redimidos, van a formar parte del capital real del Banco Central, pero tampoco se puede asumir que el gobierno cumplirá con los intereses y la recompra ni siquiera de la manera que he asumido para los cálculos anteriores, y la razón es sencilla, no podrá vender una nueva reforma tributaria para aumentar sus ingresos, ya lo hizo y en los últimos veinticuatro meses aumentó la recaudación en RD$55,000 millones, pero el consumidor y el inversionista se han dado cuenta de que el sacrificio no valió la pena, el gobierno usó los recursos para aumentar los gastos corrientes en 55% y para el sueño del metro.  El gobierno tiene compromisos con el sector eléctrico dificil de obviar que cuando se suman al subsidio por consumo de gas licuado de petróleo implica que deberá reservar para esos fines casi RD$30,000 millones en doce meses. Además se sumará, cuando se termine de construir, el subsidio al metro, que tomando en cuenta la experiencia de otros países los expertos lo sitúan entre RD$50 y RD$100 por pasajero.

Lo anterior sin tomar en cuenta los fuertes pagos que  deberá hacer para poner en marcha la ley de seguridad social, la que ha venido violando de manera reiterada, así como también violaría la ley de los bonos para el Banco Central.

La interrogante se mantiene, de dónde sacará el gobierno recursos para pagar los intereses y recompar los bonos a vencimiento?  Hasta que no se digan las fuentes, hablar de gradualidad no es otra cosa que un ejercicio púramente académico  Por las ventas de activos de los bancos quebrados el Banco Central no recuperará gran cosa, las autoridades monetarias dicen que se perdió el 75%. Otras posibilidades de ingreso, un golpe de suerte por impuesto a las ganancias de capital, en los casos Verizon, Shell, Falconbridge. Mi opinion ha sido, por lo menos en el caso de Verizon, que el Estado Dominicano tiene derecho a cobrar y que los recursos deberían especializarse para el Banco Central, sin embargo, no me hago ilusiones con ese cobro. También podría pensarse en usar el crédito de Petrocaribe, un promedio anual de US$350 millones (RD$11,550 millones), pero habría que esperar que el precio del petróleo se mantenga sobre US$60, lo que no es absurdo según los expertos. 

 Se vivirían veinte años de incertidumbre, con probables períodos de inflación y de devaluación de la moneda, de ahí que se requieran de iniciativas que impongan sacrificios al gobierno central aconpañadas con sentido del tiempo, para evitar que la sociedad se desespere y llegue a pensar en cambios violentos. Reitero mi planteamiento discutido en otros artículos; el gobierno central está en la obligación de crear un excedente presupuestario que sume RD$15,000 millones anuales, no tiene otro camino si es que con seriedad quiere enfrentar el problema. A lo anterior sumar los ingresos por la venta de activos de los bancos quebrados, los ingresos extraordinarios y no presupuestados que se obtengan, y pensar en la posibilidad del préstamo Petrocaribe. Cuando demuestre seriedad enviándo los recursos al Banco Central, el gobierno estaría en condiciones de plantear una reforma tributaria para buscar RD$10,000 millones anuales, pero deberá pasar más de un año demostrándo voluntad.

Si hoy se habla de déficit cuasi fiscal y de endeudamiento del Banco Central, si las autoridades monetarias, el gobierno central y el público en general se preocupan por los temas, se debe a la transparencia a que obliga la Ley Monetaria y Financiera No.183-02, y para no ser mezquino, la transparencia debe agradecerse al gobierno de Hipólito Mejía.

Lo que quiero decir es que hasta diciembre del 2002, y desde el 1947, las autoridades monetarias no llevaban a pérdidas las operaciones con motivo de política monetaria, y si la ley no hubiese sido aprobada en el gobierno pasado, el público hoy día nada sabría acerca del monto de las pérdidas causadas por los bancos quebrados pero tampoco de sus implicaciones.

El gobierno del PLD 1996-2000 no quiso aprobarla, a pesar de que tuvo oportunidad de hacerlo, como siempre ganó tiempo para finalmente no hacer nada, le cogió miedo a los intereses creados alrededor de ella, y la dejó para que fuera el próximo gobierno el que tuviera la responsabilidad de su aprobación, para que enfrentara los intereses, lo que se hizo, me consta.

En broma alguien podría decir que dando marcha atrás, volviendo a la situación que prevalecía hasta diciembre del 2002, sería otra forma de resolver el problema del déficit cuasi fiscal, por lo menos contablemente no existiría en la magnitud de que se habla, bastaría con eliminar la letra e) del Art. 16 de la Ley. La eliminación sería un disparate, como es un contrasentido plantear su modificación sólo para que los bonos sean de mercado, como es el objetivo de las autoridades monetarias y del gobierno central. La ley debe dejarse como está.

Publicado en el Periódico Hoy, lunes 25 de septiembre del 2006.