Para medir la felicidad

Para medir la felicidad

Antes de iniciar el tema de hoy domingo, deseo hacer una invitación a mis amables lectores, para que nos acompañen el próximo miércoles 2 de noviembre a  la Academia de Ciencias, donde con el auspicio de la Universidad Interamericana, y esa augusta casa, dictaremos la conferencia magistral “Situación  y Perspectiva de las Neurociencias”,  a la que están todos invitados a las 7.00 de la noche; está situada en la calle Las Damas esquina Conde. Los espero para que “conversemos” de algunos de los temas del cerebro.

Es abierta, el costo de la entrada es una sonrisa. Hemos conversado sobre varios aspectos de la felicidad en las pasadas entregas; trataremos hoy los métodos que existen para “medir” la felicidad. Acabo de regresar de Buenos Aires, Argentina, donde participamos en un panel de expertos sobre el dolor, – lo que me comprometo a comentar. Allá obtuvimos el libro “Flourish” -Prosperar-. Su autor define el bienestar, como una combinación de sentirse bien, tener propósitos definidos, buenas relaciones  y realización personal. Cómo podemos nosotros medir ese sentimiento tan intangible como lo es la felicidad. Sí, es posible,  el autor  de este –enjundioso libro-, es el Dr. Martin Seligman, quien es psicólogo, de la Universidad de Pensilvania, ha sido el impulsor de la muy moderna  -psicología positiva-.

Las emociones positivas, uno de los principales aportes de la llamada psicología positiva. Ha podido establecer que el sentimiento de la felicidad o el bienestar duradero es bastante estable en las personas, y está compuesto de un puntaje fijo, probablemente hereditario, que es relativamente independiente del ambiente donde se vive, se puede modificar por circunstancia adversas, pero luego de unos meses vuelve a su nivel de base. Así, el temperamento, es uno de los factores más importante para los niveles de experiencias positivas que una persona pueda sentir.

Se refiere a la llamada felicidad auténtica, qué es en verdad la sensación de felicidad duradera. Es un concepto amplio que es mejor fragmentarlo, para hacer el análisis científico. Opina, el prominente psicólogo, que hay tres tipos de vidas felices, la primera -la vida placentera-, en la que el individuo busca lo que lo gratifica y cultiva las emociones positivas. En este sentido, concuerdo plenamente con el científico norteamericano, la felicidad es muy, pero muy individual.

El segundo concepto, es -la buena vida-, de Aristóteles, donde lo que cuenta es disfrutar lo que haces, en el trabajo, en el amor, o en el tiempo libre. Te dejas absorber y terminas haciendo una unidad placentera  con lo que haces. La tercera, es -la vida con sentido-, en la que pones tu talento al servicio de otros, o formas parte de algo que es mayor que tú, sea una institución, un grupo; en fin que cada quien habrá de determinar  sus puntos fuertes y fomentarlos. Le da más puntuación a los aspectos dos y tres, pues opina que ayudan mucho más a contrarrestar el pesimismo humano tan común. Pero por igual acepta, que el concepto de felicidad, es muy complejo, que durante siglos la filosofía y otros campos del saber la han tratado en vano de definir en su totalidad. Con esta moderna teoría psicológica, “la psicología positiva”, nos estamos acercando a lograr una verdadera “medición” de la anhelada  felicidad, con rigor científico. ¡Seamos todos felices!