Papa Benedicto XVI: La iglesia debe abrir fronteras

Papa Benedicto XVI: La iglesia debe abrir fronteras

CIUDAD DEL VATICANO (AFP).- El papa Benedicto XVI declaró el domingo que el papel de la Iglesia es abrir las fronteras entre los pueblos y derribar las barreras entre las clases y las razas, en la misa de ordenación de 21 nuevos sacerdotes en la basílica de San Pedro.

   «La Iglesia debe ser más de lo que ya es: abrir las fronteras entre los pueblos y derribar las fronteras entre las clases y las razas», declaró el papa en su homilía.

   La Iglesia se dice «católica», término griego que significa universal. Desde los diversos cismas que han dividido el mundo cristiano, el término «católico» denomina hoy a los que se someten a la autoridad del Papa, obispo de Roma.

   La ordenación de 21 nuevos sacerdotes romanos – 11 italianos y otros originarios de otros países europeos, de Africa y América Latina -, celebrada el día de la Pentecostés, es la primera de Benedicto XVI, convertido en Papa el 19 de abril.

   Estas ordenaciones, que debían llevarse a cabo antes, fueron retardadas por la enfermedad y la muerte de Juan Pablo II el 2 de abril.

   Afectado por problemas de alergia ahora que el aire romano está invadido de polen, Benedicto XVI fue interrumpido en varias ocasiones por la tos mientras leía su homilía.

   El Papa volvió a abordar el tema de la libertad humana, que es «siempre una libertad compartida, un conjunto de libertades».

   «Sólo es la armonía ordenada de libertades la que concede a cada quien su propio espacio, que puede ser de libertad común», añadió.

   El jueves, al recibir al cuerpo diplomático, Benedicto XVI subrayó su apego al diálogo entre las culturas y pidió para la iglesia «las condiciones legítimas de libertad y de acción para llevar a cabo su misión».

   Después de la misa de ordenación sacerdotal, el papa dirigió en la plaza de San Pedro la tradicional oración dominical Regina Coeli.

   La muchedumbre, estimada en más de 40.000 personas, lo ovacionó cuando apareció con unos veinte minutos de retraso en la ventana de sus apartamentos del Vaticano.

   Se excusó por el retardo y subrayó la importancia para la Iglesia de las ordenaciones de nuevos sacerdotes.

   Asimismo invitó a orar «para que en Roma como en el mundo entero, florezcan y maduren numerosas y sanas vocaciones sacerdotales».

   Tras la oración, el papa saludó a los fieles en dos lenguas: alemán, que es su lengua materna, e italiano.