Padres y adolescentes: más amigos que enemigos

Padres y adolescentes: más amigos que enemigos

La adolescencia es una etapa de la vida por la que todo ser humano tiene que atravesar. Una etapa difícil e incompresible, llena de altibajos, en la que los padres juegan un papel  vital, pese a la falta de entendimiento que pueda surgir entre ambas generaciones.

Esta fase que se podría describir como el camino en el que el niño o niña va hacia la edad adulta a través de sus impulsos, contradicciones,  errores y  indecisiones…, es lo que se suele llamar adolescencia.

Para muchos padres este puede ser un período crítico, voluble y turbado; en el que se teme al descontrol de los adultos en “proceso” y el incorrecto manejo de la situación, por parte de los padres.

Michael Riera, economista y consejero familiar, en su libro “Padres y adolescentes: más que amigos que enemigos”, trata de hacer ese proceso de crecimiento y desarrollo personal menos traumático y mucho más compresible. Riera ve la adolescencia como una etapa fascinante de la vida, en la que se muestra optimista, resaltando los aspectos positivos de los adolescentes más que los negativos. El autor  considera que la gran parte de los problemas surgen porque no se acostumbra valorar y remunerar los puntos acertados de los jóvenes a esta edad, los cuales suelen pasar desapercibidos.

Define la adolescencia como “una época de fascinación, de curiosidad y de cambios inesperados”; y, por tanto, es muy diferente de distintas etapas de la infancia. En este libro, Riera, trata de que los padres entiendan el aislamiento que experimentan los adultos  de los adolescentes.

Una mirada inusual al mundo de la adolescencia

Michael Riera explica que existen muchos libros acerca de la infancia, pero pocos relacionados con la adolescencia. “Aspiro a reemplazar con optimismo y esperanza el aislamiento, el silencio y el temor que experimentan los padres durante esta etapa de la vida de sus hijos”. Este libro que se refiere exclusivamente a los adolescentes que cursan la secundaria, ofrece una amplia gama de  puntos de vista, las luchas y las conclusiones de los adolescentes y los padres con lo que el autor ha tenido contacto. Pero cuidando la confiabilidad que los jóvenes y padres brindaron en Riera.

Y es que para los padres es difícil entender que los hijos crecen y pueden pensar y actuar por sí mismos y para los «rebeldes» llamados adolescentes la madurez se les sube a menudo a la cabeza. El adolescente se lanza de forma impetuosa a buscar experiencias porque cree ya ser mayor y suficientemente inteligente para saltar todos los obstáculos que se le atraviesen en su camino hacia la consecución de sus objetivos. Pero a menudo parece que todo sale mal y sólo puede confiar en los amigos porque los padres parece que dejaron de comprenderle.

El equilibrio se ha roto: los padres dejan de protegerlo y tiene que enfrentar diferentes retos en la vida que les conducirán al mundo adulto. A menudo en este camino tropiezan con otros adolescentes cuyos vínculos familiares no son demasiado fuertes, cuyos padres han dejado de preocuparse por ellos, o simplemente que sufrían algún trastorno conductual.

Un adolescente es todavía frágil y antes escuchará a uno de los suyos que a sus padres. Esta podría ser una  oportunidad para que los “teens” tomen un camino erróneo, sucumbiendo al libertinaje y hasta en los peor de los casos, caen en  la delincuencia. 

Riera, en su libro “Padres y adolescentes: más que amigos que enemigos” editado por el Grupo Editorial Norma, avisa que no da recetas con soluciones puntuales, pues todos los adolescentes son distintos.

Pero un punto siempre va a ser el mismo, y es que los adolescentes necesitan al igual que los niños de una vida familiar segura, de un entorno adecuado donde poder encontrar la estabilidad que les conducirá hacia la madurez.