Obra merecida e impostergable

Obra merecida e impostergable

El turismo de la región Este del país consume una buena parte de nuestra producción agropecuaria. En términos fiscales sus aportes son considerables. Es fuente de altos ingresos en divisas fuertes, generador de miles de empleos directos y motor de una vida comercial importante y su peso en el PIB está entre los más significativos. En términos de infraestructura turística, esa región tiene inversiones de miles de millones de dólares, y espera mucho más aún. Con semejantes características, cómo se podría justificar que la carretera que conecta La Romana con el extremo Este no se corresponda con el movimiento de vehículos de transporte masivo de pasajeros y de carga y constituya una fuente de riesgos, de tragedias como la que hace poco costó decenas de vidas.

La Autovía El Coral es un proyecto concebido desde finales del primer período de mandato del doctor Leonel Fernández, y no se entiende que a estas alturas no haya sido terminado y que haya ido de aplazamiento en aplazamiento inexplicable. El Presidente Leonel Fernández, en su discurso de toma de posesión, el 16 de este mes, incluyó esta obra entre las que ejecutará el Gobierno en este nuevo período. Por las razones que hemos citado anteriormente, entendemos que debe colocar la construcción de esta vía en  lista de comprensible urgencia. El turismo del Este merece que se considere esta obra algo inaplazable.

 

Los delitos ambientales

En este país se depreda los bosques y las autoridades no se enteran; se prohíbe extraer materiales de las cuencas hidrográficas, pero la práctica continúa como si nada; se atenta contra zonas reservadas y nada pasa; se contaminan los ríos y como si nada hubiese ocurrido y, en fin, se atenta contra la calidad e integridad del ambiente y a nadie parece importarle.

En las zonas urbanas, sobre todo en las principales ciudades, los niveles de ruido sobrepasan con mucho los decibelios tolerables por el oído y el sistema nervioso de los humanos. Hay contaminación electromagnética no ionizante por encima de la media tolerable y nuestras autoridades encargadas de cuidar el ambiente no se dan por enteradas. Al paso que vamos, con esta persistencia y reincidencia en el delito ambiental, y con la indiferencia de las autoridades, estamos destinados a envenenarnos irremisiblemente. Todos parecen ignorar que el ambiente es único e insustituible.