Obra e historia de Casa de España

Obra e historia de Casa de España

POR MARÍA MERCEDES
Españoles y dominicanos se congregaron durante una noche en la que soplaba una agradable brisa. El motivo: ser fieles testigos de la inauguración del Gran Salón Américo Lugo de Casa de España. Felices de estar allá, cada vez que algún invitados arribaba a ese hogar que acoge a los españoles residentes en el país, se saludaba a los demás con afecto y alegría.

Así transcurrieron los minutos previos al acto realizado en la explanada del salón, donde las palabras de bienvenida fueron pronunciadas por el maestro de ceremonias César Pichardo.

Seguidamente, Maximino García Rubio, presidente de Casa de España, al pronunciar el discurso central valoró la importancia de que esa entidad, que tiene 88 años de fundada, inaugure un salón de actos en honor a Américo Lugo.

Monseñor Francisco José Arnáiz, obispo de la Diócesis de Santo Domingo, quien tuvo a su cargo la bendición del salón, hizo un recuento de la trayectoria de los españoles en República Dominicana. “Corría el año 1917, la enseña nacional ondeaba a media asta por la inicua ocupación militar norteamericana. En el primer censo nacional hecho en 1920 no llegaban a 1.500 los españoles. Pocos, pero altamente considerados por su seriedad, laboriosidad, creatividad y plena integración al país que los había recibido generosamente. Sobresalía algún que otro intelectual y unos pocos industriales. Los más eran hábiles comerciantes y serios empleados”.

Dijo que siguiendo las huellas de sus paisanos que estaban en La Habana, Puerto Rico, México y Argentina acariciaban la idea de construir una Casa de España que fuera hogar cálido de quienes teniendo una raíz común, se convirtiera en faro luminoso y transmisor de una cultura gloriosa y milenaria como la española. “Fue entonces cuando Monseñor Nouel, Federico Henríquez y Carvajal, Emiliano Tejera y Américo Lugo, hombres preclaros, conscientes de la identidad hispana de los dominicanos e inquietos por la invasión foránea cultural de los nuevos dueños del país fueron colaboradores de que el 1 de julio de 1917 se fundara Casa de España, hogar del que españoles y dominicanos se sienten orgullosos de su trayectoria”.

Agregó: “Cuando surgió ese apoyo, Américo Lugo era un consagrado intelectual, licenciado en Derecho y había desempeñado diversas funciones diplomáticas. Dominicano hasta los tuétanos del alma, se opuso militantemente a la ocupación norteamericana y a la hora de liquidarla defendió aguerridamente ´la evacuación pura y simple´, y reivindicó siempre el elemento hispano como característica fundamental del alma dominicana”.

Sonriente, precisó que la dedicación de ese gran salón a su memoria, subyace un homenaje agradecido a su figura. Homenaje de todos los españoles radicados en este suelo, de la España eterna y de hoy por todo el estímulo dado a los españoles de ayer, y dedicatoria por su estima y alto aprecio sostenido a la España de siempre”.   

Culminado su discurso procedió a realizar la bendición del Salón que tiene más de 600 metros cuadrados. Luego, los presentes subieron al segundo nivel de la edificación donde fue realizada la recepción.

Casi a las 9:00 de la noche, Maximino García Rubio abrió la puerta del amplio salón con capacidad para 500 personas. La escena del recibimiento parecía sacada de una película, en la que los invitados asistían a un baile de época. Tanto a la derecha como a la izquierda, los mozos servían copas de champaña, mientras el Cuarteto Mozart regalaba hermosas melodías instrumentales.

Allá, en ese ambiente tan especial, donde conversaron muy a gusto y observaron imágenes de la exposición que está instalada en el salón, los invitados disfrutaron amenamente esa recepción, en la que también fue presentado el primer tomo de la obra La Casa de España en Santo Domingo, memoria histórica, primera parte 1917-1951, de la autoría de don Antonio Bernardez y Durán.