No son los fuegos artificiales

No son los fuegos artificiales

MANUEL A. GARCÍA SALETA
Todos los años nos pasamos el tiempo diciendo que los fuegos artificiales deben prohibirse porque producen accidentes dañinos a los niños y jóvenes que los tiran, pero debemos aclarar que no son los fuegos artificiales los responsables de esos sucesos, sino los padres y las madres que les compran esos artefactos a sus hijos y no tienen el cuidado de vigilarlos y enseñarles cuales son los más peligros, indicándole, los que no deben ellos manipular por las razones que todos conocemos.

Para evitar que sucedan esas desgracias, que muchas veces afectan inocentes criaturas, y no son motivadas por los fuegos artificiales sino por el descuido y la irresponsabilidad de los padres, abuelos tíos y amigos que tratando de complacer a sus familiares le dan la oportunidad de manipular algunos fuegos artificiales que son peligrosos porque puede explotarles en las manos y es afán de complacer, puede provocar esas maldades como son quemaduras, pérdidas de dedos, manos y ojos.

Los fuegos artificiales son originarios de la China desde hace siglos y la verdad es que simbolizan figuras artificiales, multicolores que a todos nosotros nos embelesan y nos atraen por toda las bellezas que producen en el espacio donde son explotados los cohetes.

Seamos más cuidadosos, más responsables y más vigilantes con nuestros hijos, nietos y familiares, no permitiéndoles a esos niños o jóvenes, que no tienen todavía razonamiento para dilucidar cuales son los peligrosos o dañinos.

Pedir que se cancelen el uso de los fuegos artificiales es algo absurdo y fuera de lugar, porque dejarían los eventos importantes, sean estos deportivos o de entretenimientos, sin algo que divierte y complace a todos los que pueden verlos y celebrarlos.

Si usted no puede vigilar y atender a su familiares para que no sucedan esas tragedias, no compren fuegos artificiales, encierren sus hijos en sus casas y no le compre ese material, pero nadie tiene derecho de prohibirles a los demás ciudadanos contemplar esos vistosos y maravillosos fuegos artificiales.

Tengo 9 hijos, 28 nietos y 8 bisnietos; hasta ahora, gracias a Dios y a nuestra permanente supervisión, no hemos tenido ninguno percance.

No son los fuegos artificiales los responsables de esos sucesos, son los padres que no cuidan, ni comparten con sus hijos esos momentos tan lindos, preciosos, cuando el cielo se nubla de pintorescos y bellos colores con los cuales gozan a plenitud los niños, jóvenes y viejos que los miran.