¡No puede repetirse la vergüenza!

¡No puede repetirse la vergüenza!

FIDELIO DESPRADEL
No puede repetirse la vergüenza de que el voto dominicano se sume a los Estados Unidos en la condena a Cuba por violación de los derechos humanos. Gobiernos que no pueden controlar la corrupción de sus funcionarios, de la clase política y de las cúpulas sociales; donde los servicios de salud son un privilegio de las capas más privilegiadas de la sociedad; donde los presupuestos de educación, y los servicios de educación en general nos condena a mantenernos en el peor de los subdesarrollos; donde se producen miles de ejecuciones extrajudiciales y donde las cárceles son depósitos de desechos humanos; donde la delincuencia desborda todos los límites y donde delinquir se ha convertido en un oficio, como otro cualquiera; sociedades de este tipo, como son el grueso de la de los países de América y otros continentes, no tienen el aval moral para juzgar un país, un gobierno y una sociedad como la cubana, que a pesar que sus grandes precariedades, garantiza el mejor servicio de salud y ecuación, la mejor atención a la madre, los niños y los envejecientes, de casi todos los países del mundo.Sencillamente, nuestros gobiernos y sus infuncionales instituciones, no tienen la moral para juzgar a Cuba, mucho menos en el terreno de los derechos humanos.

El gobierno del ing. Hipólito Mejía, en un acto sin precedente, no solo sumó el voto de los dominicanos y dominicanas para condenar a Cuba por violación de los derechos humanos, sino que fue el voto decisivo, en la «condena»del pasado año.

Entre el 14 y el 22 de este mes se realizará, nueva vez, en Ginebra, la sesión de la Comisión de Derechos Humanos de la ONU (la número 61), en la cual hay ocho países latinoamericanos (Brasil, Ecuador, Perú, Paraguay, Honduras, Guatemala, México y República Dominicana). Le toca al presidente, Dr. Leonel Fernández, impartir instrucciones a la cancillería dominicana para decidir el voto dominicano. Pero aunque esta es una función que le corresponde el poder ejecutivo, en el plano moral, es a todos los dominicanos y dominicanas que nos concierne y nos afecta el voto del país. Y en este aspecto, todos tenemos que decir, a viva voz, que esta vergüenza no puede repetirse jamás.

El pueblo cubano es un pueblo hermano; entre nuestros dos pueblos existen los más grandes lazos de hermandad que pudieran existir entre pueblos; y además, los dominicanos y dominicanas, hemos dado muestras, desde los días del gobierno derechista de Joaquín Balaguer, de una actitud militante de defensa del derecho del pueblo cubano a decidir, libremente, su destino, y de solidaridad con su lucha contra el gobierno norteamericano, que trata de ahogarlo, desde los tempranos días de la invasión mercenaria («made in USA») de Bahía de Cochinos.

Además: ¿Qué derecho tiene el gobierno de los Estados Unidos, el mismo de las sangrientas agresiones militares contra los pueblos; el mismo sometido a critica mundial por los casos de los presos de las prisiones de Abuh Gharaib y Guantánamo; el mismo donde más de 30 millones de sus ciudadanos han consumido drogas, sometido ahora a una escalada de control y represión fascista contra su población; qué derecho tiene este país, repito, de pretender dictarle pautas sobre derechos humanos a los demás países y gobiernos?

¿Qué derecho humano es más fundamental que el derecho a la vida en dignidad? En Cuba la educación es gratuita para el 100% de los niños y niñas, posee el más alto índice de retención escolar de todas las naciones del hemisferio, sus alumnos de primaria ocupan el primer lugar del mundo en conocimientos de lenguaje y matemáticas, ocupa, igualmente, el primer lugar mundial en maestros per cápita y alumnos por aula; en Cuba, la totalidad de los niños con dificultades físicas o mentales estudian en escuelas especiales, la enseñanza de computación y el empleo de medios audiovisuales de forma intensiva se aplica a la totalidad de los niños, adolescentes y jóvenes, en campos y ciudades.

En Cuba, la mortalidad infantil fluctúa entre 6 y 6.5 de cada mil nacidos vivos, las perspectivas de vida se han elevado en 15 anos, las enfermedades infecciosas y transmisibles han sido eliminadas o controladas; Cuba es hoy el país con el más alto índice de médicos per cápita del mundo, duplicando el numero de los que le siguen detrás. Los cubanos dispondrán del mejor sistema médico del mundo, cuyos servicios reciben en forma absolutamente gratuita. El 85% de la población es propietaria de su vivienda y el 15% restante paga, tan sólo una suma similar al 10% del salario. En Cuba no hay desempleo. Las escasas líneas de un artículo no alcanzan para completar las cifras correspondientes a la calidad de vida de la población cubana.

Entonces: ¿Cómo pueden los gobiernos del mundo juzgar a Cuba por violación de los derechos humanos? ¿Qué cifras pueden exhibir el grueso de los gobiernos del mundo en estos campos, tan fundamentales para garantizar una vida en dignidad?

¡No puede repetirse la vergüenza!