No, mi querido compadrito, no es  así…

No, mi querido compadrito, no es  así…

Participación Ciudadana (PC) no se convertirá en partido político. Eso quisieran sus enemigos, que no son tontos; pero no sucederá. No creo que pueda suceder. Sería su muerte. Un suicidio. Seguirá siendo lo que hasta ahora ha sido. Lo que ha sido desde su nacimiento, “Un movimiento cívico, no partidista” que procura, como expresión social, ser mejor gobernado, no gobernar. Como ves, su fin es más noble y por tanto más duradero, más perdurable.

Pronto, dentro de apenas  un par de años, cumplirá  dos décadas de existencia. ¡Veinte años! Ciertamente que no es mucho. Pero en una sociedad  tan desolada, tan carente de instituciones civilistas, donde el desmadre de los partidos políticos, de  derecha, del centro y de izquierda, parece  ser el signo de patria,  esos  años de dura lucha, de tesón y consistencia persiguiendo, sin doblez, un sueño realizable  sólo con el concurso de otros soñadores,  esos pocos años de  sacrificio y de coherencia sostenida que imponen pagar un alto precio,  son mucho más que nada. 

Solo eche, compadrito, como usted sabe hacerlo, una miradita hacia atrás. Una mirada retrospectiva, como dicen los intelectuales. Cuántos movimientos cívicos, luciendo  el  blasón del civismo como estandarte,  nacidos con la muerte de Trujillo o un tanto después de su muerte, se han levantado y no han podido resistir la tentación del poder. De convertirse en partidos políticos. De claudicar por la  pasión del mando, tan propia de los humanos, para ser cola de ratón y  apoderarse,  al menos, de un pedacito del rico pastel. 

Compartir y medrar a su sombra, de la Silla del Águila, siempre a  la zaga, arrastrados o postrados tras las migajas que ofrecen,  (nada despreciables) los detentadores  del poder real, y  los  aspirantes  potencialmente  ganadores, socios por vocación y destino,  atados a un sistema social, económico y político eminentemente injusto: los gobernadores  del rocío, que engañan y enajenan del  pueblo su inocencia y  esperanza y luego proclaman, desde cualquier tribuna: “¡El Pueblo Soy Yo!”.

No, mí querido compadrito. Creo que seguiremos por mucho tiempo es esta lucha  que no da descanso, pero no es inútil. Que requiere la buena voluntad y el concurso de todos los que piensan y sueñan en un mejor destino para la patria amada. “Para el noble y sufrido Pueblo.” Participación Ciudadana, es sólo parte de ese sueño. Una porción alícuota,  pero importante,  de esa inmensa ala que es la sociedad civil como un todo.  La que requiere y precisa y exige ser bien gobernada: con justicia y transparencia. Con equidad y eficiencia, atendiendo sus prioridades, sin privilegios.

La otra ala la conforman los Partidos Políticos, creados, por naturaleza, para dirigir y gobernar en un sistema democrático de gobierno bien entendido. A estos  no podemos ni debemos sustituir o desplazar, pero sí mejorarlos, desterrando sus prácticas nocivas.  Convertirnos en uno de ellos haría más mal que bien a la sociedad a la que pertenecemos y por la que luchamos. Con la que queremos  compartir sus afanes, sus sueños y sus alegrías, aunque luzca una utopía o tan solo una quimera.