Neurociencia y psicoanálisis

Neurociencia y psicoanálisis

La pasada semana asistimos en INTEC a la puesta en circulación de la obra “Neurociencia y psicoanálisis” de la autoría del talentoso psicólogo clínico, Dr. Huberto Bogaert García. En la oportunidad esta última producción fue presentada y comentada por los doctores Tirso Mejía Ricart y Nelson Moreno ambos expertos en esos vericuetos de la psiquis humana. Recibí en obsequio la obra, con una gentil dedicatoria y debo reconocer que aprendí cosas que quiero compartir con mis amables lectores.

Cito al Dr. Tirso Mejía Ricart al presentar la obra: “Bogaert parte de la premisa de la división de funciones en el cerebro, de manera que en general el hemisferio izquierdo maneja y organiza las experiencias almacenadas con la ayuda de la palabra, con las que comprende y soluciona los problemas sobre una base racional; y el hemisferio derecho, verdadero cerebro emocional, que reestructura las informaciones registradas en el sistema límbico y permite la percepción inconsciente de éstos, así como capta la solución de los problemas desde otra perspectiva; que puede detectarse mediante las asociaciones libres y la observación de los actos fallidos, contribuyendo también al “insight”, que el individuo puede establecer de manera directa sobre su experiencia personal.

Pero su trabajo no se contrae a hacer compatibles las reacciones psíquicas del individuo con base orgánica, en particular su estructura cerebral; sino que trata de demostrar, con base en hallazgos de las investigaciones recientes de la bioquímica del cerebro, que este se encuentra en constante cambio por las experiencias; para confirmar que la conducta del hombre es el resultado de la interacción entre genes, estructuras y sustancia neurotransmisoras y la naturaleza de las experiencias y las vivencias emocionales que le acompañan, como el placer, la ansiedad y el estrés¨.

Sobre su obra opina el Dr. Bogaert: “El campo de las neurociencias es interdisciplinario, y no se reduce a la práctica de la neurología como especialidad médica. Incluye ciencias como, por ejemplo la Biología molecular y la Biología celular de las neuronas. En tanto ciencias empírico-formales, las neurociencias recurren al método experimental y a la verificación como criterio de validación. Mientras el psicoanálisis trata de comprender una experiencia subjetiva intransferible, la Neurobiología trata de explicar el sistema nervioso objetivamente”.

No obstante en esta obra nos esforzamos por articular el dato neurobiológico con la experiencia subjetiva, la Neurociencia con el Psicoanálisis, de conformidad con el paradigma de la complejidad.  Al leerlo coincido con el autor en muchos aspectos, por ejemplo, al señalar que el cerebro se modifica permanentemente. Como afirma Jeannerod: “uno no se observa jamás dos veces en el mismo cerebro”. Aunque la estructura general de las conexiones cerebrales permanezca inalterable, la capacidad de sus conexiones para trasmitir información varía en función de la actividad del circuito.

Al terminar el acto tuve que esperar mi chofer y sentado en un banco al ver pasar a los jóvenes  universitarios sentí nostalgia, pues en los 70 fui el primer monitor de neuroanatomía de la facultad de medicina del INTEC; en la ocasión dos pequeños edificios formaban la universidad, solo un  cadáver y dos cerebros era de lo que disponía para impartir la docencia práctica, con el “generoso” sueldo de 1,500 pesos.  Al graduarme heredé  la cátedra de neuroanatomía del Dr. José Joaquín Puello –siempre agradecido-. Recomiendo esta obra, una verdadera exquisitez cerebral y sicológica.