MUSICA MAESTRO
Epitafio para Héctor

MUSICA MAESTRO <BR>Epitafio para Héctor

POR ALEXIS MENDEZ
Conmemoramos un año más de su muerte. Él lo había cantado junto a su compañero Willie: «Todo tiene su final/ nada dura para siempre». Pero Héctor vive en su canto, en su legado salsero.

Aquel 29 de Junio de 1993 en que se anunció su partida de este mundo, los rumberos de Latinoamérica coincidieron en un solo llanto. Y es que los dejaba «El Cantante».

Willie Colón fue su eterno compañero. Héctor siempre lo admiró y le agradeció. Decía quererlo como a un hermano, porque le aguantó mucha basura y nunca se dio por vencido. Y es que nadie tomó tanto interés en su carrera.

Juntos constituyeron la dupla más representativa de la salsa brava de Nueva York. Juntos enarbolaron las crónicas de las esquinas. Juntos continuaron, cuando el público vio su separación, que no fue más que una estrategia que buscaba sacarle más potencial a Lavoe. Porque Willie continuó a su lado, produciendo para él, apoyándolo.

El mismo Willie que dio las primeras palabras, las cuales encaminaron aquel flaco ponceño al éxito, lanzó las últimas, las que resumieron aquella vida de gloria e infierno. Su voz fue altoparlante de miles de corazones. Hoy esas palabras están con su amigo, en su última morada. Vamos a compartirlas:

«El Jibarito de Machuelito, cerca de la cantera de Ponce, el espíritu de Borinquen, los barrios pobres de toda América.

El Aguacate de noventa libras que llegó a los «Nuevayores» para fajarse con los bravos. Aquel muchacho que aplicó los cantos de Gardel, Felipe Pirela, Ramito, Odilio, con los rosarios de la cruz, abrigándole la malicia de Cheo y Maelo, dándole una voz a ese vació enajenado, de donde la banda acá no podía cruzar. Héctor Juan Pérez fue ese puente entre el pasado y futuro de nuestra cultura popular.

Héctor Juan Pérez se transformó en Héctor Lavoe, para poder cumplir con una misión que, poco a poco, pasó de un crucero de placer a un desafió de mar y marea.

Graduado en la universidad del «refraneo» con altos honores. Miembro del gran círculo de los soneros. De los poetas de la calle, cantante honorario. Héroe y mártir de las guerras «cuchifrineras», batalló valientemente por muchísimos años. Sonero, maestro, compañero.

Hoy América Latina llora por ti. Héroe de la gente pobre, víctima de las amenazas que están acabando con nuestro pueblo. Mártir de la salsa. El monstruo que tú ayudaste a crear.

Perdónanos Héctor».

Willie Colón

Meses después Willie se reunió con Rubén, otro compañero entrañable. Se habían soltado de las manos para emprender caminos diferentes, para seguir creciendo. Un decenio pasó, cuando el azar los volvió a unir. Y acordaron volver a grabar juntos. Y nació «Tras la tormenta» de Willie Colón y Rubén Blades.

En este disco Willie quiso seguir gritando lo mucho que amó a Héctor. Cantó el tema «Homenaje a Héctor Lavoe», el cual inicia la producción: «Nunca te disfrazaste como el bacalao, /al pueblo le entrégaste tu amor soneao»…

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