Muertes en niños y adolescentes

Muertes en niños y adolescentes

Nada es real hasta que es local; así reza una expresión antigua cuya interpretación y validación constatamos cuando somos actores directos de un hecho. Cuéntame la manera como trata la sociedad a sus niños, mujeres y ancianos  que yo te diré qué tal son sus adultos. Dime cómo honra a sus muertos y yo te adelantaré la calidad de ese pueblo. 

Pudiéramos llenar esta cuartilla con enunciados de causa y efecto; sin embargo, el propósito del presente trabajo es hacer un llamado a la conciencia nacional acerca de un grave problema antiguo que desgraciadamente más que atenuarse o desaparecer lo que tiende es a agravarse. Me refiero a las muertes de niños y adolescentes en el país.  La vida de un individuo es la suma de una infinidad de momentos transcurridos desde el instante de la concepción hasta que se produce el deceso. El ser social comienza al nacer y termina cuando fallece. Registrar, analizar e interpretar las alteraciones orgánicas presentes al momento de la defunción son de un extraordinario valor para la prevención y cura de muchos males. Si a ello le agregamos las cifras estadísticas entonces podremos derivar enseñanzas muy útiles para la elaboración e implementación de programas tendentes a mejorar la calidad y cantidad de vida de una  población. En el periodo comprendido entre el primero de enero y el 30 de junio  del año 2012 el Instituto Nacional de Patología Forense realizó 108 autopsias  en niños y adolescentes. Por pura coincidencia en igual periodo del pasado año 2011 la cifra total fue similar, es decir, ciento ocho necropsias en menores de quince años. Lo que no ha sido igual es la proporción de muertes violentas en ese grupo de edad. Este año se han contabilizado 45 fallecimientos  violentos mientras que en el 2011 solo tuvimos 39 casos, lo que implica un incremento en un 15%. ¿Cuáles son las enfermedades principales causantes de estos decesos naturales? Las infecciones gastrointestinales y respiratorias es la respuesta que arrojan los experticios. ¿Cuáles  han sido las razones que han llevado a las muertes violentas? La contesta son los accidentes que incluyen los ahogamientos, la sofocación por cuerpo extraño, las quemaduras y el trauma vehicular. También incluyen los suicidios por ahorcadura y los infanticios por maltrato. Si la mayoría de niños perecen debido a infecciones del tubo digestivo y las vías respiratorias, ¿cuáles serían las medidas sanitarias de impacto rápido y efectivo para reducir el detonante responsable de la cadena de eventos que conducen a la muerte? La respuesta radica en proveer a la ciudadanía de agua potable, un ambiente sano y campañas permanentes de higienización y educación en salud con especial énfasis en la prevención de  accidentes. La cuota principal de muertes naturales y violentas la siguen poniendo los pobres.

En hora buena  nos llega el mensaje de la directora de la Organización Panamericana de la Salud, doctora  Mirta Roses, argentina conocedora por décadas de la situación sanitaria dominicana cuando advierte: “Todavía la calidad y las oportunidades para todos los ciudadanos y ciudadanas de la República Dominicana no están dadas, hay que continuar trabajando. Ahí veo mucha inversión en infraestructura, de contrataciones, de insumos, pero hay que articular bien eso para que los servicios sean efectivos y de calidad para todos”. Léase bien, dijo “para todos”.