Monopolio transporte turístico afecta imagen

<P>Monopolio transporte turístico afecta imagen</P>

No hay nada que le haya causado más  daño a la República Dominicana en su imagen  exterior que los problemas en los servicios de transporte a los turistas. O sea, el monopolio de  transportistas establecidos  en los polos turísticos y hoteles de ciudades.  “Como prueba de eso, yo como puertoplateño,  te puedo decir que si los cruceros se fueron de Puerto Plata, se debe en gran medida, a la crisis del transporte”, sostiene  el  vicepresidente ejecutivo de la Asociación Nacional   de Hoteles y Restaurantes, Arturo  Villanueva.

No hay nada que le haya causado más  daño a la República Dominicana en su imagen  exterior que los problemas en los servicios de transporte a los turistas. O sea, el monopolio de  transportistas establecidos  en los polos turísticos y hoteles de ciudades.

“Como prueba de eso, yo como puertoplateño,  te puedo decir que si los cruceros se fueron de Puerto Plata, se debe en gran medida, a la crisis del transporte”, sostiene  el  vicepresidente ejecutivo de la Asociación Nacional   de Hoteles y Restaurantes (Asonahores), Arturo  Villanueva.

Se refiere al monopolio que desde hace décadas    predomina en los polos turísticos del país en  el movimiento de visitantes, donde incluso en ocasiones se dan casos de que transportistas desmontan visitantes de autobuses, alegando que los turistas deben escoger unidades pertenecientes a miembros de sindicatos establecidos en cada zona, donde exigen  hegemonía.

 En adición, han venido cobrando tarifas excesivas, comentó  Villanueva. La situación descrita, dijo,  es uno de los principales motivos que hicieron que Puerto Plata perdiera su esplendor turístico.

 Esta situación, añadió, que tuvo  gran auge en los años 90, en pleno desarrollo de la actividad turística, fue una de las causas principales que provocaron  el retiro de los cruceros del muelle de Puerto Plata.

 “Ya el sector turístico tiene muestras más que suficientes de los efectos del desorden de estos transportistas”.

Cancún.   Villanueva considera  bueno  que  transportistas   de  las zonas turísticas locales, visiten  lugares como Cancún, en México, para que vean cómo se desenvuelve el transporte en los lugares organizados. Donde las unidades tienen  taxímetros, todos los taxistas cobran igual tarifa, visten uniformes, hablan dos idiomas y cumplen con todos los requisitos necesarios en el oficio.

En esos países, según explicó,  las autoridades son exigentes a la hora de otorgar los permisos necesarios para ejercer la función de transportista de turistas.

Hotel cercanía aeropuerto.  Existe una modalidad de hoteles cercanos a aeropuertos que en sus servicios incluyen el transporte, mecanismo que se ha querido aplicar con relación a la terminal Las América y no ha sido posible por el monopolio, comentó Villanueva.

 Citó el caso del hotel  Quality, próximo al aeropuerto Las Américas. Los  transportistas organizados del aeropuerto no le  permiten  ofrecer el paquete completo: hospedaje y traslado a la terminal, contó.

 Otra situación monopólica ocurre también con el transporte desde Santo Domingo a Punta Cana y a La Romana.

Para viajar desde la capital a estas zonas (y viceversa)  no existe un transporte expreso, pues no se les ha permitido a las empresas que ofrecen ese tipo de servicio establecerse en dichas rutas, refiere Villanueva.

“El turista -agrega- tiene que montarse en guaguas de las denominadas “voladoras”, porque existe un monopolio que no permite a empresas de servicio expreso, como Caribe Tour o el Metro, por ejemplo, incursionar en las referidas rutas. Ante la situación, Villanueva dice que hay que regular el transporte y permitir libertar de empresa

Recomendación

 Villanueva recomienda despolitizar el transporte en las zonas turísticas. Permitir  libertad de empresa,  que haya diferentes ofertas para los visitantes en materia de transporte, que no se le obligue a usar los servicios de una empresa especifica.

 Para ello, según explicó,  se requiere que las autoridades, encabezadas por la Secretaría de Turismo, organicen el transporte. Que se establezca un sistema de permisos para dar el servicio que implique una serie de exigencias, tales como poner taxímetros a las unidades y que la tarifa sea igual para todos y en todas las unidades.

Es importante, dijo, que el precio de la tarifa no esté a la voluntad de un taxista, sino en base a parámetros uniformes.

Dijo que autoridades anteriores  han hecho esfuerzos por un ordenamiento en ese sentido, pero las gestiones no han progresado.