Misión OEA mediará crisis Nicaragua

Misión OEA mediará crisis Nicaragua

MANAGUA (AFP) – Una misión de la OEA, encabezada por el ex canciller argentino Dante Caputo, llega este miércoles a Nicaragua a iniciar un «complejo» proceso de mediación política para tratar de encausar el conflicto institucional que enfrenta al Gobierno con el Congreso.

Caputo arribará a Managua en horas de la noche en medio de un fuego cruzado que el Gobierno de Enrique Bolaños y sus opositores del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN, izquierda) y del Partido Liberal Constitucionalista (PLC, derecha) que dirigen el Parlamento, mantienen por una reforma constitucional en vigencia que resta poderes al presidente.

Será «un proceso lento y complejo», pero, «vamos a ver si tenemos la comprensión y el buen entendimiento de todos los sectores para comenzar a abrir esos canales de comunicación» entre las partes en conflicto, declaró Caputo desde Washington.

Esta es la segunda misión de alto nivel que la Organización de Estados Americanos (OEA) envía a Nicaragua en menos de un mes, tras la visita que el secretario general del organismo, José Miguel Insulza, realizara del 14 al 19 de junio pasado, para evaluar la gravedad del conflicto nicaragüense.

Insulza criticó los obstáculos que pusieron las partes para dialogar, y el martes designó a Caputo para que continuara las gestiones de facilitación, a fin de evitar el agravamiento de la crisis.

Bajo ese mandato, Caputo anunció que tratará de establecer mecanismos de comunicación que ayuden a reanudar el diálogo entre el Gobierno y el Congreso, que llevan tres meses sin cruzar palabra, en una lucha frontal por el control político e institucional del país.

El Gobierno, el PLC y el FSLN han expresado por separado la disposición de «escuchar» las sugerencias que presente la misión de la OEA, pero adelantaron que no cederán a sus posiciones.

Antes de viajar este miércoles para una cumbre centroamericana en Honduras, Bolaños reiteró que no reconocerá las reformas constitucionales, porque eso significaría aceptar que «le impongan el yugo de la dictadura a Nicaragua», en alusión al control que el PLC y el FSLN quieren tener sobre su Gobierno desde el Congreso.

El mandatario, de 78 años, dijo con la voz entrecortada, que se siente «solo» en su lucha, porque todos los Poderes del Estado, que están controlados por sus adversarios, le han declarado la guerra.

El Gobierno se niega reanudar las negociaciones con ambos partidos, suspendidas desde abril pasado, porque considera que es una pérdida de tiempo, y aboga por un diálogo más amplio.

El PLC manifestó este miércoles, a través de la diputada Maria Dolores Alemán, que si la misión de la OEA no logra que el Gobierno vuelva al diálogo con los dos partidos «perderá su tiempo».

Las reformas fueron promovidas por las bancadas legislativas del FSLN y el PLC, que dirigen respectivamente los ex presidentes Daniel Ortega (1979-90) y Arnoldo Alemán (1997-02), preso en su domicilio por corrupción. El propósito de ambos partidos es controlar la gestión, nombramientos y despidos de funcionarios del Gobierno.

Bolaños desestimó la validez de las enmiendas, al amparo de un fallo de la Corte Centroamericana de Justicia (CCJ) que las declaró inaplicables, porque debilitan la independencia del Poder Ejecutivo.

Pero la Corte de Justicia y el Congreso de Nicaragua desconocieron la competencia del tribunal regional para dirimir el conflicto.

La misión del ex canciller argentino se enfrenta además a la complicada decisión de Bolaños de rebelarse contra al Poder Judicial y hacer valer la sentencia de la Corte regional a través de dos polémicos decretos presidenciales.

Los decretos ordenan a la Policía, otras instituciones y Poderes del Estado acatar el fallo de la Corte Centroamericana y desobedecer los de los tribunales locales que dispongan lo contrario, por lo que los diputados de oposición amenazaron con promover un juicio contra Bolaños por desacato a la constitución.