MIS BUENOS DÍAS
Algún día llegaremos…

MIS BUENOS DÍAS <BR>Algún día llegaremos…

RAFAEL MOLINA MORILLO
Muchos de nosotros hemos llegado a decir, en algún momento de nuestro diario vivir, que este país no tiene arreglo, que la corrupción no terminará nunca, que la impunidad será la regla y el castigo la excepción.

Para apoyar este aserto tomamos como ejemplos los más sonados casos de escándalo y nos lamentamos de que, hasta la fecha, no hay un solo preso por corrupción, aparte del diputado aquel.

El caso del plan Renove, la quiebra fraudulenta de los bancos, el presunto lavado de dinero a través de los multiusos, el escándalo de los invernaderos, el affaire del Peme, las auditorías retenidas en el despacho de un secretario de Estado… y tantos casos más por el estilo, transitan de reenvío en reenvío, de recurso en recurso, y así marchan por un sendero interminable que desespera a la población.

Dije que no me excluyo de la masa desilusionada que piensa de manera tan escéptica… pero tengo que admitir que a veces me la canto y me la lloro, porque en el fondo algo bueno hay en todo esto: de tanto batir los casos de corrupción e impunidad, la gente termina por comprender que tiene derecho a reclamar justicia, que todos somos protagonistas de la misma novela y que mientras más se hable de la debilidad institucional, más presionadas estarán las autoridades para hacer las cosas bien hechas.

No desmayemos, pues, en reclamar que se cumplan las leyes, en continuar desenmascarando a los tramposos y en exigir una correcta y oportuna aplicación de la justicia. Porque, como dice el refrán, «algún día ajorcan blancos».

r.molina@verizon.net.do