Mimí Cabral de Cabrera 
Una vida entre tejidos, hilos y tijeras

<STRONG>Mimí Cabral de Cabrera</STRONG>  <BR>Una vida entre tejidos, hilos y tijeras

POR ROSARIO TIFÁ
Su relación con una tienda de ropa para niños, propiedad de su madre, influyó en doña Mimí Cabral de Cabrera, en ese tiempo muy jovencita, para instalar su propio negocio y luego convertirse en una gran modista.

Tenía 17 años cuando entró por primera vez a la tienda “El Ángel”, propiedad de doña Aniana de Cabral, con las funciones de dirigir a los empleados, posición que a escasos meses abandonó para contraer matrimonio con el joven Haffe Cabrera.

Los vaivenes que se presentan en la vida –afirma- le llevan a retomar el negocio, pero ya como dueña, y lo hace en su residencia de la calle García Godoy, en Gascue, donde además de ropa para niños le agrega también una variedad de productos femeninos.

Su situación económica va en ascenso, lo que permite a la joven Mimí instalar un taller de costura con ocho modistas y ahí empieza sus funciones de costurera. Sus primeras piezas fueron elaboradas para su segunda hija Xandra, quien desde muy jovencita empezó a modelar para Casa Virginia.

La modelo viaja a Nueva York a trabajar con Oscar de la Renta durante más de un año. En ese lapso de tiempo se traslada periódicamente al país a participar en los desfiles de moda que organizaba su madre.

La bonanza económica continúa floreciente y doña Mimí instala en 1972 su boutique D’Cabrera, en Galerías Comerciales, en la 27 de Febrero. Xandra ya casada y posteriormente divorciada regresa al país y establece su línea de ropa XC.

Entre sus primeras clientes se encuentran: Alma Vicini, Maritza Selman, Maurín Tejeda, Beulah Balette de Flores y  Xiomara Iglesias, quien le ha jurado fidelidad desde hace siete años.

Las dos profesionales han continuado de la mano trabajando para una amplia clientela que cada día se siente más complacida con su estilo clásico, indiscutible gusto e intención en presentar una oferta actualizada y de calidad.

Opinión sobre la moda actual

“En estos momentos la moda está muy linda, muy femenina, una forma de recrear el romanticismo de épocas añoradas como fueron los años 30, 40 y 50. Eso lo apreciamos en estos vestiditos de corte angelical, una tendencia que presenta una moda enriquecida no sólo por la sutileza de las telas y texturas, sino por la riqueza de los detalles y complementos como son los accesorios.

Es una oportunidad trascendente en un país como la República Dominicana en el cual a la mujer criolla le gusta vestir bien.

Ese romanticismo se refleja en el uso de los encajes, vuelos, bordados, los cortes clásicos y los largos que se destacan sobre las rodillas y se extiende a media pierna hasta tocar el suelo”.

Doña Mimí es una abanderada de los encajes y los bordados, así como de un estilo depurado y fino. En la actualidad, y a sus 77 años –de los cuales está orgullosa–, ya no cose sino que dirige a “las muchachas” que laboran en su nuevo atelier “El Ángel” que ha instalado con su inseparable Xandra en la calle Virgilio Díaz Ordoñez #201, edificio Horeb esquina Max Henríquez Ureña, en esta ciudad.

En cuanto a las telas calificó estos materiales de “maravillosos”, debido a que confieren mucho volumen, y gran caída al diseño como los chifones, los crepés de seda, los charmús y el poi-de-soire.                       

Asegura que en su comienzo existían igualmente materiales de calidad parecidos a los actuales, pero presentado con otros nombres y generalmente de fibras naturales.

Doña Mimí cita entre esos materiales el chifón, que era antes el georgette y el raso que es actualmente el poi-de-soire.

También hizo referencia a Charmé la Tora , una tela utilizada para fabricar las enaguas (refajos o medio fondos).

Se queja que actualmente “en las telas y en el hilo hay muchas mezclas de materiales”, situación que no existía cuando se inició en el trabajo.

Una anécdota

¿Cuál era el precio de un vestido en sus inicios?

Bueno… se cobraba muy poco dinero.

Fíjate, en los años 70 y 80 se puso de moda las faldas pantalones y tenía en las vitrinas unos conjuntos hermosísimos combinados con listas de varios colores, cuando al cruzar por el frente de la tienda Cuquín Victoria, preguntó por el precio para comprarle unos a su esposa y le respondí 680. Él me contestó asombrado: pero será la hora que usted me está dando.”

Doña Mimí revela que un conjunto en lino bordado cuesta ahora RD$18.000 o más.