Miles brasileños protestan y piden destitución Dilma

Miles brasileños protestan y piden destitución Dilma

Multitudes en más de 50 ciudades de Brasil ayer exigieron la destitución de la presidenta Dilma Rousseff en respuesta a un gran escándalo de corrupción.

Muchos de los manifestantes llegaron a las protestas con camisetas brasileñas amarillas y la bandera de Brasil sobre los hombros para marchar pacíficamente por las calles del país. Algunos cargaron mantas y pancartas en las que pedían un golpe militar para sacar del poder a Rousseff y al gobernante Partido de los Trabajadores, su gabinete y aliados en el Congreso. Lanzaban consignas como “íFuera Dilma!” mientras otros cargaban carteles con mensajes acusando a Rousseff y a su antecesor, Luiz Inacio Lula da Silva, de corruptos. El ministro de Justicia José Eduardo Cardozo sostuvo una rueda de prensa después de las manifestaciones para anunciar que el gobierno estaba dispuesto a dialogar y al mismo tiempo presentaría un paquete de medidas para combatir la corrupción. Sin embargo, invalidó los llamados a la destitución de Rousseff. “Brasil vive un Estado democrático, un Estado que permite la divergencia, que admite la existencia de opiniones contrarias y que de hecho está lejos de cualquier alternativa golpista”, dijo Cardozo. “El gobierno guarda la disposición que siempre ha tenido de escuchar las voces de la calle, las manifestaciones de los brasileños y brasileñas y de siempre estar abiertos al diálogo”.

Sin embargo, algunos brasileños rechazaron el mensaje y continuaron la protesta desde sus casas, golpeando cacerolas y encendiendo y apagando las luces de sus habitaciones en barrios de Sao Paulo y Río de Janeiro mientras el ministro Cardozo y el ministro de secretaría general de la presidencia, Miguel Rossetto, pronunciaban el mensaje del gobierno.

Durante la tarde, la protesta en Sao Paulo reunió a más de 200,000 de personas en la principal avenida de la ciudad de Sao Paulo, un bastión de la oposición, según el sondeo de la compañía Datafolha. La multitud creció tanto por la tarde que al menos una estación de metro fue obligada a cerrar.