¿Mide realmente el PIB el progreso de una nación?

¿Mide realmente el PIB  el progreso de una nación?

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En el artículo anterior señalamos algunas debilidades del PIB como indicador del rendimiento de una economía. Asimismo indicamos la necesidad de la creación de nuevos indicadores capaces de ponderar factores como la calidad de vida del consumidor, el costo futuro de la creciente actividad económica, entre otros. Para abordar esta cuestión, la prestigiosa institución conocida como “Commission on the Measurement of Economic Performance and Social Progress” redactó un reporte en el cual establece algunas pautas que deben ser consideradas a la hora de corregir las limitaciones del PIB. En este escrito presentamos las más importantes.

La primera recomendación establecida por la Comisión es la priorización del bienestar material del consumidor en adición a la producción (la cual es un excelente indicador del nivel de empleo y actividad de una economía). Para esto se deben estudiar, meticulosamente, el ingreso y el consumo. Esto se debe a que los estándares materiales de vida pueden incrementar mientras que la producción disminuye; las nuevas medidas del rendimiento de la economía deben hacer énfasis en este aspecto. Asimismo, se debe incluir la perspectiva del hogar. Pues es importante examinar los pagos que realiza el hogar promedio al gobierno (impuestos), e instituciones bancarias (hipotecas y otros préstamos), la calidad de los productos y servicios, y determinar cuales de estos son proporcionados (de manera gratuita) por el Estado (educación, salud, seguridad, entre otros).

Además, es importante considerar el ingreso y consumo con respecto a la riqueza de los hogares, pues es contraproducente para una economía que las familias sacrifiquen su bienestar material futuro en favor del presente (común en todas las sociedades de hoy). Adicionalmente, se debe considerar la distribución de los ingresos, consumo y riqueza en una economía. Es cierto que aunque el ingreso y riqueza promedio de los hogares son variables que pueden ayudar a los hacedores a realizar políticas efectivas, puede darse que la desigualdad sea tal que se desatiendan las necesidades de aquellos que más lo necesitan al guiarse de una cifra que solo representa al ciudadano promedio (per cápita).

Todo esto puede ser medido a través de varios indicadores de calidad de vida como educación, salud, entorno, entre otros. Con la ayuda de estos y, tal vez, con la posibilidad de una variable que sea capaz de reflejar las demás variables, las nuevas medidas del rendimiento de la economía han de evaluar la distribución de riqueza y deben proveer información sobre el individuo, información que puede ser recopilada mediante encuestas. En palabras de la Comisión, las medidas del bienestar objetivas y subjetivas proporcionan información valiosa sobre la calidad de vida de la persona, las cuales van más allá de las posesiones materiales aunque no se le debe restar importancia a las condiciones materiales de cada individuo.

Un entendimiento mínimo sobre la economía indica la importancia de los servicios suplidos dentro del hogar y que el PIB, en sus dimensiones actuales, no puede medir. La Comisión sugiere iniciar un estudio del manejo de tiempo del individuo. Asimismo, el PIB debería tomar en cuenta el costo económico y social, en términos del bienestar del ciudadano, de no renovar infraestructuras. Ejemplo: el deterioro de la estructura vial en la zona rural de un país determinado. Es evidente, que las recomendaciones de la Comisión dejan entrever que, además de realizar ajustes al PIB, se deben utilizar otras variables para realizar una valoración precisa y justa de la economía. Después del fracaso colosal de todos los modelos económicos durante esta extraordinaria crisis, es necesario que, humildemente, todos los economistas estemos preparados para los cambios drásticos en el currículum de los estudios económicos. Este tema será ampliamente presentado en un próximo trabajo. Concuerdo con la prominente economista Diane Coyle, de que a causa de las tres revoluciones “la economía no es primordialmente una entidad física, sino intangible”. No obstante, por ahora, no tenemos más alternativa que conformarnos con la información que nos proporciona el PIB.

Investigador asociado: Iván Kim