Mensaje de la editora

Mensaje de la editora

“El hacha ya está puesta a la raíz
de los árboles, y todo árbol que no
produzca  buen fruto será cortado y
arrojado al fuego.”
                                 Marcos 3,10 

No basta con no ser malo, hay que ser bueno. No basta con ser bueno, hay que hacer el bien. No es una cuestión de opción o un entretenimiento para el tiempo que me quede libre dar una limosna a los pobres, ir a un hospital o a las reuniones de tal o cual Fundación benéfica y sentir que soy bueno. Ser bueno no es algo que pueda ser de “part-time”, ni tampoco a título provisional.  Ser bueno significa un estilo de vida que lo incluye todo. Es un barco cuyo motor es el amor y el mar que surcamos es la humanidad. Por tanto, será difícil seleccionar cuál gota del océano que surcamos toca nuestro barco a ver si me gusta o no. De esa manera tendríamos que estancarnos en un solo lugar, porque solo es posible avanzar si el amor es esparcido a nuestro paso, desde los más insignificantes momentos, hasta las trascendentes decisiones que acompañan nuestra vida. Por lo tanto, quiero invitarlo a formar parte del ejército de Dios. Este ejército de Dios tiene una sola exigencia: ser bueno. Intentarlo no basta. Perseverar en el intento, el auténtico intento, es la clave. Nuestro Padre Dios sabe que somos imperfectos y que en nuestra imperfección y debilidad no atinamos a descubrir que somos Hijos de Dios. Nos es difícil pretender serlo. Sin embargo, no fue en balde su sacrificio para legarnos esta herencia. Por tanto, es hora de enrolarnos en el ejército de Dios, y siendo buenos, dar el ejemplo. Esa es la verdadera evangelización. No grandes discursos llenos de emoción o carentes de verdad sino ejemplos de vida, acciones que hablan de verdadera generosidad, perdones que proclaman la verdadera misericordia. Es tiempo ya de que dejemos de pensar que “la humanidad no hay quién la salve”, aunque eso pudiera ser cierto en cierto modo, porque ya la humanidad fue salvada hace más de 2,000 años a través de la sangre de Jesucristo, pero aún no lo sabemos y nos desanimamos con demasiada facilidad, dejando que todo lo negativo tome preponderancia. Así los problemas de la escasez, de la violencia, de la corrupción, de la falta de energía, de la enfermedad, e innumerables tropiezos que acechan el mundo de hoy, nos golpean hasta abatirnos. Sin embargo, sólo basta preguntarnos ¿quién ha creado estos problemas, estos conflictos, la guerra y el dolor? Precisamente el hombre, movido por las peores maquinarias del mal, por la ambición desmedida, por la codicia, por la envidia, por el egoísmo, por la falta de amor. Esa es la batalla que gana el demonio, cuando permitimos que el mal se apodere de nosotros y nuestros bajos instintos sean los que proclamen el rumbo de nuestra vida. Pero yo insisto en que los malos hacen mucha bulla y pareciera que se apoderan del mundo, pero yo apuesto a los buenos, porque aunque fueramos menos, somos más poderosos porque sencillamente Dios está con nosotros. ¡Créalo! ¡Asimílelo! Es una verdad tan poderosa que sobrepasa todo entendimiento. Los malos lo saben, por eso tratan de confundirnos, de acallarnos. Recuerde, siempre que el mal le aceche o lo turbe, que somos herederos del trono de la Gloria y poseemos los dones que dicha herencia nos confiere. Tenemos el escudo de la fe, la espada de la verdad, y el casco del amor, como armas invencibles.  Es una promesa que se repite en infinidad de versículos y pasajes de la Palabra de Dios, animándonos a revestirnos de su gloria y proclamar el bien, como este salmo que reza: “El Señor protege la vida de los íntegros y su herencia perdura para siempre. En tiempos difíciles serán prosperados; en épocas de hambre tendrán abundancia.”

Y es esta una promesa cierta. No permita pues, que el hacha intente acercarse a sus principios para cortarlos de raíz, más bien, atrévase a ser bueno, a vivir el gozo del diálogo con Jesús, a que este espacio de tiempo que es la vida, sea de cosecha abundante, de árboles frondosos que dejan sus frutos de generación en generación.

En nuestra portada y páginas centrales, les invitamos a descubrir a Carlos Miele, un famoso diseñador de modas que más allá de la creatividad de sus diseños, se ha convertido por conciencia propia en un diseñador de nobles causas. Conozca parte de su vida en esta entrevista exclusiva para nuestra revista, y deléitese con los hermosos diseños de su última colección que presenta este fin de semana en Casa de Campo a beneficio de las obras de la Fundación MIR.  Pero además, interesantes reportajes sobre diversos temas, le permitirán informarse y estar al día con lo más actual de nuestra sociedad.

Hasta la próxima y que Dios les bendiga,