Media naranja
Los hijos de Luna Calderón

<STRONG>Media naranja<BR></STRONG>Los hijos de Luna Calderón

ÁNGELA PEÑA
Iván y Ninoska, los hijos del doctor Fernando Luna Calderón (Galeno) están empleados e inscritos en la Universidad Autónoma de Santo Domingo.

 Desde que se hicieron públicas sus precariedades tras la muerte casi repentina de su padre, ocurrida mientras dirigía el Museo de Historia Natural, los verdaderos amigos del reconocido médico, historiador y antropólogo ofrecieron su solidaridad a los vástagos. Pero  no podían ofrecerles más que ayuda económica para ayudarlos en sus necesidades más perentorias.

 Los muchachos, muy responsables, serios, inquietos, organizados, ávidos de conocimientos pese a sus edades y a los tiempos, aceptaron el auxilio por su pobre situación, pero su aspiración era trabajar y estudiar para no convertirse en “parásitos” ni ser mendigos.

 Y lo lograron. El secretario de Cultura, José Rafael Lantigua, cumplió su promesa de que los nombraría en enero. Ninoska está como recepcionista en Medio Ambiente, en horario de la mañana, e Iván fue designado en el Museo del Hombre Dominicano en tanda vespertina.

 Es lo menos que se podía hacer para compensar la abnegación y la entrega de ese servidor público que tantos aportes hizo al país. Enfermó de gravedad por la bacteria que contrajo en la institución y murió activo en la dirección.

 La chica, que antes estaba angustiada, deprimida, triste, ha cambiado en jovial su carácter.

El trabajo ha sido una terapia. Iván siempre fue más optimista y enfrentó con entereza la ausencia del doctor “Galeno”.

Sus salarios no son ostentosos, pero es mucho para quienes no contaban con nada. Les servirá para sobrevivir: comer frugalmente, pagar el transporte y la universidad.

Por suerte les quedó un techo que, aunque estrecho (un anexo), y en un barrio humilde, es propio.

El doctor José Rafael Vargas, por otro lado, autorizó la adquisición de una computadora para cada uno. Pronto la tendrán.

Desde el cielo su difunto padre estará bendiciendo a estos y otros bienhechores de estos jóvenes que fueron la principal razón de su paso útil por la tierra.

Algo es algo.