Media naranja    

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ÁNGELA PEÑA
Juan Manuel Taveras hace unos años que no reside en la República Dominicana pero como muchos coterráneos ausentes, vive al tanto de lo que ocurre en el país a través de Internet. El rollo de si se construye o no la dichosa isla artificial promovida por el arquitecto español Ricardo Bofill ha llamado su atención y le envió a su tío, el médico cardiólogo Rafael Taveras Reyes, una opinión en torno al tema que tiene todo el peso que le confiere la autoridad de ser ingeniero en Planificación Urbana, egresado de una universidad de Estados Unidos. Dice el profesional:

“Veo que de nuevo han puesto la Isla Artificial sobre el tapete. Yo no sé si los del Congreso que aprobaron ese proyecto han visitado Miami. Miami tiene varias islas artificiales que pueden servir de ejemplo a lo que es este tipo de proyecto.

Esas islas crean lo que se llama “Intracoastal”, un canal de agua entre la isla y la costa quitando la percepción de mar abierto. Miami recurrió a este tipo de proyecto por necesidad y no por estética. La ciudad está entre un pantano enorme y el mar, sin territorio para expandir.

Miami tampoco es una ciudad histórica, de hecho hace tan sólo 100 años no existía. Miami no tiene un boulevard marítimo que le dé carácter y orientación a la ciudad.

Una isla artificial es eso, artificial. Vivimos en una isla de verdad y en una ciudad con más de 500 años de historia. ¿Qué aportará esa isla a Santo Domingo?

Me gustaría saber si el arquitecto Bofill estudió la planificación urbana del Santo Domingo histórico antes de proponer este tipo de proyecto. La relación que va a tener con la ciudad colonial y el malecón, las vistas, el impacto ambiental, urbano, turístico, etc.

¿Hay necesidad de ese proyecto? ¿Vendrán los turistas a ver una isla artificial o el Santo Domingo Colonial?

¿Habría propuesto Bofill un proyecto similar para Barcelona, Valencia o Málaga? ¿Se imagina una isla artificial para La Coruña? Se vería estupendo en las costas de Galicia.

Las islas artificiales son para ciudades artificiales. Las ciudades históricas no necesitan de esos adefesios para su belleza. El arquitecto Bofill no prestó mucha atención durante sus clases de planeamiento urbano.

Saludos,

Juan Manuel”.