Medellín se olvida de la violencia

Medellín se olvida de la violencia

EFE-REPORTAJES. Escenario en décadas pasadas de las más violentas guerras entre bandas de narcotraficantes, paramilitares, guerrilleros y sicarios, y cuna del siniestro Pablo Escobar y del cártel de la droga más temido de América, la ciudad colombiana de Medellín es hoy un ejemplo de modernidad y desarrollo económico gracias a un modelo centrado en la educación, el civismo y la convivencia.

Con 3,5 millones de habitantes en su área metropolitana, ubicada en el bello y cálido Valle de Aburrá, entre las cordilleras que se bifurcan de los Andes antes de precipitarse sobre el Caribe, Medellín ha sido objeto de una transformación que le ha convertido en destino turístico y sede de importantes eventos internacionales.

Sus vanguardistas edificaciones y su innovador sistema de transporte están dirigidos exclusivamente al ciudadano. Sirven para embellecer la ciudad, pero su cometido principal es crear espacios públicos para hacer más fácil y segura la vida de los “paisas”, como se denomina a los habitantes de Medellín.

Medellín desde la altura. No se concibe una visita a esta ciudad sin viajar en su sofisticado, rápido e impecable Metro Cable, un teleférico que sortea empinadas colinas y lleva a los barrios donde hace pocos años nadie pisaba por temor a la violencia desgarrada.

Medellín es la única ciudad del mundo que ha implantado el teleférico como sistema de transporte masivo, iniciativa que ha cambiado radicalmente el rostro de la marginal periferia, ha facilitado la vida de sus habitantes y ha creado rincones turísticos en lugares imposibles.

“Antes tardaba más de dos horas en llegar a mi lugar de trabajo, ahora 40 minutos, y gastaba el triple de plata (dinero)”, relata a Efe-Reportajes una joven madre que cada día, desde hace varios meses, tiene la oportunidad de usar este medio de locomoción.

Pero el Metro Cable es sólo una parte de lo que el secretario de Obras Públicas del Ayuntamiento de Medellín, Mauricio Valencia, califica como Proyecto Urbano Integral (PUI), resaltado por expertos de todo el mundo y que ha dado lugar a un cambio social sin precedentes.

“Se trata de poner todos los mecanismos de una Administración en favor de un territorio de forma articulada, no solo en arquitectura, también en salud, educación, cultura, innovación. Todas las herramientas de forma conjunta e integral”, explica Valencia.

Educación y civismo

Y todo esto ocurre en Medellín a partir de que Sergio Fajardo, un doctor en Matemáticas, fuera elegido alcalde de la ciudad en 2004. Con un sistema de gestión diferente a cualquier antecesor, basado «en la transparencia y corrupción cero», según sus palabras, hizo realidad un sueño y sorprendió al mundo con sus resultados. Su proyecto está sustentado en la educación y el civismo y el secreto del éxito.