Máximo Pellerano R.

Máximo Pellerano R.

Máximo Pellerano Romano fue un empresario de empuje, un hombre a cuyos esfuerzos se debe la creación de un gran complejo de negocios, especialmente financieros y de seguros, complejo que se ha visto en muy serios problemas en los últimos años, por causas que no viene al caso analizar, pero que no ocurrieron por su responsabilidad.

Miembro de una familia vinculada al periodismo, en una forma u otra, Máximo estuvo junto a su hermano Rogelio Arturo, a Moisés Pellerano López-Penha, a Baby Ricart y a Nelly Pellerano de Ricart, cuando éstos comenzaron a planificar la salida del Listín Diario, aún en vida del dictador Rafael L. Trujillo y plasmaron en realidad el proyecto desaparecido éste.

La vocación de Máximo Pellerano Romano, sin embargo, no era el periodismo, sino el difícil mundo de los negocios, en los cuales fue un triunfador al crear una de las más poderosas y acreditadas empresas de seguros, su verdadera especialidad. No se detuvo ahí, y trabajó arduamente en la creación del Grupo Financiero Nacional, Tricom y Telepuerto San Isidro.

Después de muerto su hermano Rogelio Arturo, se separó del Listín Diario, vendiendo sus acciones en esa empresa periodística, pero como la sangre llama, según reza el refrán, fue decisivo en la creación de Doble A, que editó la revista Rumbo y otras más y puso a circular el primer periódico gratis dominicano, Diario Libre, que ha sido muy exitoso.

Desde hace años, debido a motivos de salud, Máximo Pellerano Romano tuvo que irse al retiro, a contemplar los toros desde la barrera y se puede dar por un hecho cierto que los acontecimientos que involucraron empresas en las que dejó parte de su vida deben haberlo afectado profundamente.

En la madrugada del miércoles, después de luchar sin cuartel contra el mal renal que le aquejaba, Máximo Romano Pellerano entregó su alma al Creador.

Paz a sus restos y nuestro más sentido pésame a sus familiares, especialmente a su hoy viuda y a sus hijos.

 

L. Enrique Franco

En la historia del periodismo nacional debe estar reservada una de sus mejores páginas para reseñar la manera ferviente con que L. Enrique Franco acogió esta profesión, que ejerció con preferencia a pesar de haber cursado el Derecho y haber llegado a ejercer como juez y legislador.

Su muerte, a los 88 años de edad, se produce apenas dos semanas después de que arribara a los 90 años el diario santiagués La Información, cuya dirección asumió tras morir su padre, Luis A. Franco Olaverrieta, fundador y de quien heredó una fuerte vocación por el periodismo.

Fue hombre de convicciones firmes, decidido defensor de las causas nacionales y de la libre difusion de las ideas, ejercicio que le correspondió en épocas difíciles para las prerrogativas individuales.

Hacemos llegar por esta vía nuestras sinceras condolencias a sus hijos Manuel José, Sayonara, Mirtha, Eduardo, Papín y Vicky.