Marlon Brando cumple 80 años

Marlon Brando cumple 80 años

LOS ANGELES, DPA. En “Mort’s Palisades Deli”, Marlon Brando se permitió una broma. Pidió al camarero del restaurante visitado por famosos cerca de Hollywood: “Pregúnteles a esas chicas ahí detrás si me conocen”. Lógicamente, las sonrientes adolescentes sólo habían ido hasta allí con la esperanza de echar un vistazo al genio del siglo, que hoy cumple 80 años.

Todavía Hollywood se paraliza con profundo respeto cuando Brando aparece en algún lugar. En sus mejores épocas, el “dios actor”, como lo llamó la revista Premiere, tenía multitudes de discípulos. James Dean, Paul Newman, Robert De Niro y Al Pacino se inspiraron en el estilo de Brando. De forma única y con muy pocos gestos, el actor mantenía en muchos de sus papeles el salvajismo y la rabia tan a raya que parecía que iba a explotar en cualquier momento.

“Si en la historia del cine estadounidense hay un trabajo mejor que éste, no lo conozco”, dijo en 1954 el director Elia Kazan sobre la interpretación del desesperado trabajador irritado Terry Malloy en “Nido de ratas” (“La ley del silencio”). El papel le valió su primer Oscar. Tres años antes había logrado fama internacional con “Un tranvía llamado deseo”.

Ninguna película tenía tanto que ver con su esencia como “El salvaje”, dijo Brando una vez. En ella, encarnaba al rebelde y a la vez sensible líder de una banda motorista. “Tenía que decir: ‘Nadie me dice lo que tengo que hacer’. Y justamente eso es lo que sentí toda mi vida”.

Hollywood experimentó a Brando como rebelde en vivo y en directo. Cuando la Academia lo quiso honrar en 1973 con otro Oscar por “El padrino”, el actor envió a una actriz vestida de india al escenario. En su nombre, protestó contra la marginación de los habitantes originales de Estados Unidos.

Brando creció en una familia complicada en la soledad de Nebraska. El actor escribió una vez sobre su padre, un representante de productos agropecuarios: “Su sangre consistía en cantidades impresionantes de alcohol, testosterona, adrenalina y rabia”.

La madre salió algo mejor parada en sus memorias. La actriz aficionada apoyó la formación de su hijo con Piscator, Stanislawsky y Strasberg en Nueva York.

En los años 60, tras ocho películas que fueron éxitos mundiales, la estrella de Brando comenzó a hundirse. Por el papel de Don Corleone en 1972 tuvo que luchar bastante e incluso realizar pruebas. “El padrino” restituyó su prestigio.

Con el papel protagónico de “El último tango en París”, de Bernardo Bertolucci, encarnó el mismo año a un viudo sexualmente liberado y recibió otra nominación al Oscar.

Pero fue un papel secundario el que convirtió a Brando en 1979 definitivamente en icono: el demoníaco coronol Kurtz en el drama sobre la guerra de Vietnam “Apocalypse Now”, de Francis Ford Coppola. Antes y después, Brando solía aceptar una y otra vez papeles menores, “porque no podía prescindir del dinero”.

Su atolón en Tahití –lo compró después de “Rebelión a bordo” (1962) se tragó cantidades incalculables, al igual que sus proyectos para el apoyo de los indios y el mantenimiento de sus cuatro ex mujeres y algunas amantes, así como de cinco hijos nacidos en el matrimonio y dos extramatrimoniales.

Espiritualmente, el astro descendió a lo más profundo cuando su hijo mayor mató a disparos por celos al novio de su hermana Cheyenne, que estaba embarazada. Brando apoyó a su hijo y pagó los gastos del abogado. El hijo fue condenado a diez años de cárcel. Cheyenne se quitó la vida en Tahití en 1995. Brando nunca más fue visto en la isla del sur.