Mano dura

Mano dura

Parece que ha llegado el momento de que la jefatura de la Policía Nacional actúe con mano dura, si es que quiere tener éxito en la lucha contra la delincuencia.

Pero en esta oportunidad no estamos manejando el concepto en función de uso extremo de la fuerza contra quienes violan las leyes y erosionan la seguridad ciudadana.

Se trata de aplicar mano dura hacia adentro, contra un estado de indisciplina que parece generalizado y que resta a la Policía los bríos y la idoneidad necesarios para realizar la tarea que justifica su existencia.

Porque de eso se trata. La Policía tiene trabajo que hacer afuera, contra quienes violentan las leyes, pero buena parte de sus esfuerzos tiene que distraerlos para preservar su propio orden interno.

– II –

No es de ahora que se está emplazando a oficiales y alistados policiales que trabajan para empresas privadas, pero que cobran por la nómina de la PN, para que se reintegren a las filas de este cuerpo.

Hace bastante tiempo que venimos oyendo que de veinte y tantos mil miembros que tiene la PN, sólo unos tres mil hacen faenas de campo.

A propósito de emplazamientos, llama poderosamente nuestra atención el que hace el jefe de la Policía, mayor general Bernardo Santana Páez, para que retornen a la institución, so pena de ser cancelados si no obtemperan, los coroneles que están trabajando para empresas privadas y que, por supuesto, cobran por la PN.

Pensamos que un emplazamiento tan vigoroso y específico solo se hace cuando la magnitud del problema es considerable, es decir, cuando son muchos los coroneles que han abandonado sus labores policiales para «picar» en el sector privado y, por supuesto, seguir cobrando en la PN. Y que conste que lo mismo ocurre en toda la escala de rangos desde coronel hacia abajo.

– III –

Si la PN tiene limitaciones e insuficiencias, y ciertamente las tiene, se debe en gran medida a graves problemas de gerencia interna en materia de recursos humanos y financieros, pues de no ser así, no andaríamos ahora de emplazamiento en emplazamiento, tratando de recuperar personal «exportado» al sector privado.

No se trata de un problema de ahora, y en todo caso, ha sido la jefatura actual la que ha hecho los mayores esfuerzos por revertir la situación y poder hacerle frente al deber de resguardar el orden y preservar seguridad y propiedades.

Desde siempre la PN paga personal que no le retribuye con trabajo. Desde siempre ha habido generales y otros oficiales superiores con dotación excesiva de policías, que generalmente se autoasignan.

Tantas mañas viejas, que son una tara para la capacidad de prevención y respuesta de la PN sólo tienen un remedio: mano dura hacia adentro.