¿Mal incorregible?

¿Mal incorregible?

La República Dominicana ha dado saltos importantes hacia la modernidad.  En el continente estamos entre los más desarrollados en servicios de telecomunicaciones.

Nuestros avances hacia la computarización de procesos también han sido notables.

Como país fantoche que somos, contamos con una gama de vehículos de motor modernos, que nada tienen que envidiarle a países altamente desarrollados.

Somos, en muchos órdenes, una especie de mini potencia caribeña, entre otras cosas porque podemos ufanarnos de tener el más alto crecimiento económico en la región.

Volamos alto en tele medicina, en aplicaciones de células madres para regeneración cardiovascular y todo eso.

Ahora mismo nos esforzamos en la construcción de un metro, cuyos trabajos marchan de manera acelerada.

Vertiginosamente nos estamos modernizando cada día, adquiriendo modernas tecnologías, aumentando nuestra participación en líneas de producción sofisticadas y pretendemos hacer un papel airoso una vez que entre en vigencia el Tratado de Libre Comercio DR-CAFTA, para lo cual se agotan procesos.

-II-

Pero con todo lo que hemos progresado, no logramos el milagro de poner orden en el transporte terrestre.

Los distintos gobiernos han creado cuantos organismos se les han antojado, incluyendo AMET y OPRET, que serían los más recientes, pero no ha habido manera de que el tránsito funcione ordenadamente.

Conductores y choferes imprudentes, que se detienen donde les viene en ganas, que no respetan las señalizaciones ni semáforos, mantienen en un mayúsculo caos el tránsito en las principales ciudades.

No hemos podido librarnos de montones de chatarra con ruedas que son una verdadera amenaza para la seguridad de la gente.

Mientras el tránsito es un caos mayúsculo, los agentes de AMET se gastan el tiempo en tareas fiscales, como la de exigir el marbete de la revista, no porque el mismo indique que el vehículo fue sometido a una revisión técnica de condiciones de funcionamiento, sino porque es indicador de que se pagó un impuesto de unos cuarenta pesos.

Por los elevados y túneles circulan vehículos no autorizados, como motocicletas, y nadie interviene para evitarlo.

La circulación a contravía parece una cuestión normal y permitida, y las franjas para peatones han dejado de tener ese destino.

En fin, no hay manera de que una parte del progreso que hemos logrado en muchos aspectos se traduzca en ordenamiento para la circulación de vehículos.

Con todo, nos modernizamos de tal manera que ya hablamos de adquirir reactores nucleares para fines energéticos, a pesar de que no podemos ser lo suficientemente enérgicos como para disciplinar nuestro transporte.